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¿Qué fue del “actor karateca” Manuel Marín?

Recordado por su papel en 'Su propia guerra', Manuel Marín vive en Chile, donde enseña artes marciales
Qué fue del actor karateca Manuel Marín
Además de Su propia guerra, Marín integró el elenco de espacios como El corsario negro, Alegrías de sobremesa, Blanco y Negro No y El año que viene. (Captura de pantalla © manisio72 – YouTube)

El actor cubano Manuel Marín, recordado por su papel de Medardo en la serie Su propia guerra, vive actualmente en Santiago de Chile, donde dirige una academia de artes marciales. Su trayectoria artística y su vida actual reflejan la misma disciplina que mostró en pantalla.

Aunque participó en diversos programas de la televisión cubana, su imagen permanece ligada a los personajes de acción que interpretó en los años ochenta y noventa, especialmente por una escena que marcó a toda una generación de televidentes.

En Su propia guerra, producción del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), Marín dio vida a Medardo, un hombre en apariencia sencillo que protagonizó uno de los momentos más violentos de la serie: la brutal golpiza a “El Tavo”, interpretado por Octavio Sánchez Guzmán.

Aquella secuencia, aún comentada en redes sociales y foros nostálgicos, consolidó la fama del actor como un intérprete físico y convincente. Su gestualidad, su mirada y su dominio corporal generaron la sensación de estar ante un verdadero luchador, lo que llevó a muchos a compararlo con figuras del cine de artes marciales internacional, como Jean-Claude Van Damme.

Esa interpretación trascendió el tiempo y convirtió a Marín en un referente de la televisión cubana. Su personaje no solo encarnó la violencia del guion, sino también la intensidad emocional que caracterizó a los actores de su generación. En una época donde las producciones combinaban drama, acción y crítica social, el público lo recuerda como un actor que usaba su cuerpo como vehículo expresivo, sin necesidad de excesos verbales.

Además de Su propia guerra, Marín integró el elenco de espacios como El corsario negro, Alegrías de sobremesa, Blanco y Negro No y El año que viene. Su voz también se escuchó en doblajes de animados emblemáticos como Elpidio Valdés y Vampiros en La Habana, donde mostró su versatilidad como actor de voz. Esa capacidad para adaptarse a distintos registros lo mantuvo activo durante varios años dentro del ICRT.

Con el paso del tiempo, Marín se trasladó a Chile, donde consolidó otra faceta profesional: la enseñanza de artes marciales. Actualmente, dirige una escuela dedicada al Kyusho Jutsu Budo Kai y colabora con la Academia Bokenkaidō, instituciones que promueven el aprendizaje del combate tradicional, la defensa personal y el control mental.

En su perfil público, el artista comparte imágenes de entrenamientos, seminarios y actividades formativas, evidenciando que ha trasladado su pasión por la acción a un contexto educativo.

Esa evolución personal muestra coherencia con su carrera: un artista que entendió el cuerpo como herramienta de expresión. Aunque la televisión cubana lo dejó de mostrar hace años, su figura sigue viva en la memoria popular.

Los comentarios de antiguos televidentes confirman el impacto de su trabajo. En grupos dedicados a recordar programas del ICRT, se repite una frase que resume su legado: “pregúntale al Tavo, que te lo quitó”, referencia a su famosa escena, convertida ya en emblema de la ficción nacional.

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