
Un incendio de gran magnitud se registró en la calle Monte, en La Habana, después de que vecinos prendieran fuego a la basura acumulada ante la falta de recogida de los desechos. Las llamas se salieron de control y alcanzaron una tienda, además de extenderse a áreas cercanas.
Un video compartido por la cuenta de Facebook Nio Reportando un Crimen muestra la intensidad del siniestro, que puso en riesgo a residentes de viviendas situadas en la segunda planta del edificio afectado.
Hasta el momento, no se han reportado oficialmente víctimas, aunque sí se habla de pérdidas materiales y de daños en el área comercial cercana al punto donde comenzó la quema, ocurrida en el transcurso de ayer martes.
De acuerdo con versiones recogidas en el lugar, los bomberos fueron avisados, pero no pudieron responder a tiempo por la falta de recursos, como gasolina para mover el tanque con el agua.
La gravedad del caso también cobra relevancia porque, en marzo pasado, las propias autoridades de la capital reconocieron ante la prensa oficialista que habían ordenado la “quema controlada” de basura en algunas zonas de la ciudad como alternativa frente a la escasez de combustible.
Alexis González Inclán, coordinador de Programas y Objetivos de los Servicios Comunales, explicó entonces en una carta enviada a Cubadebate que la medida buscaba evitar problemas sanitarios y ambientales asociados a la acumulación de residuos.
Según esa explicación oficial, el déficit de combustible impedía operar con normalidad los camiones recolectores. Como respuesta, el gobierno habilitó 122 puntos de acopio temporal, de los cuales 24 fueron certificados para la incineración controlada.
La quema no está aprobada en áreas como Playa, Plaza y Cerro debido a la proximidad de zonas residenciales. Solo se autoriza en áreas periféricas a la ciudad que cuenten con las condiciones de seguridad necesarias.
La decisión fue presentada como una solución transitoria para centralizar los residuos y contener el impacto visual y olfativo de los vertederos improvisados que proliferan en las calles de la ciudad.
Vecinos sostienen que, ante la ausencia o irregularidad en la recogida, muchas personas optan por prender fuego a los montones de basura para reducir la acumulación en la vía pública. Sin embargo, esa salida improvisada incrementa el riesgo de incendios y expone a la población a gases tóxicos, humo denso y afectaciones respiratorias.
El humo libera partículas finas, gases irritantes y sustancias tóxicas que pueden causar tos, irritación de ojos, nariz y garganta, crisis de asma, bronquitis y empeoramiento de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).
Organismos como la OMS y la EPA señalan que estos contaminantes se asocian con mayor riesgo de cardiopatía isquémica, accidentes cerebrovasculares, cáncer de pulmón y daños en otros órganos, especialmente cuando en la basura se queman plásticos, pinturas, gomas, metales u otros materiales que liberan dioxinas, furanos, plomo y mercurio.

