
Las autoridades del Gobierno de La Habana reconocieron ante la prensa oficialista que ordenaron la “quema controlada” de basura en algunas partes de la ciudad como medida alternativa debido a la escasez de combustible, que impide la recolección de desechos sólidos.
En una carta enviada a Cubadebate, Alexis González Inclán, Coordinador de Programas y Objetivos de los Servicios Comunales, explicó que la medida surgió para evitar mayores riesgos sanitarios y ambientales en la capital.
Sin embargo, el humo generado por la quema provocó problemas respiratorios en la población local, además de la consecuente molestia en la visibilidad y el olor a humo.
Por el déficit de combustible para los camiones recolectores, el Gobierno habilitó 122 puntos de acopio temporal, de los cuales 24 fueron certificados para la incineración controlada.
De acuerdo con la carta justificativa, la quema de residuos, aunque no es una práctica ambientalmente sostenible, se justifica como una solución transitoria para evitar que la basura se acumule de manera desordenada en la vía pública, lo que generaría problemas de salud y un aumento en la proliferación de vectores.
Según González Inclán, la creación de estos puntos de acopio tiene como fin centralizar los residuos y reducir el impacto visual y olfativo que genera la acumulación descontrolada en las calles.
La medida también permitirá una recolección más eficiente una vez se restablezca el suministro de combustible. Aunque no es una solución ideal, se insiste en la alternativa de la quema.
El Gobierno de la capital explica que los 24 puntos para la incineración controlada fueron inspeccionados por especialistas del CITMA, Salud Ambiental y el Cuerpo de Bomberos. Todos dieron el visto bueno para que los Servicios Comunales le prendieran fuego a la basura generada por el sector residencial.
Sin embargo, no se aprobó la quema en áreas como Playa, Plaza y Cerro debido a la proximidad de zonas residenciales. Solo se autoriza en áreas periféricas a la ciudad que cuenten con las condiciones de seguridad necesarias.
En cada municipio se estableció un Puesto de Dirección para la coordinación de esta actividad. A su cargo tendrán la seguridad en el proceso de incineración, la protección del personal y la supervisión constante del área.
También se asignó la creación de plazas de trabajo para vigilantes que custodiarán la basura las 24 horas para evitar posibles incendios provocados o accesos no autorizados.

