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¿Quién fue Max Lesnik? Su tránsito de opositor republicano a defensor del régimen

Max Lesnik amigo de Fidel Castro
Tras huir de Cuba en lancha, Max Lesnik adoptó posturas pro-castristas, ganándose el rechazo del exilio político en Miami. (Captura de pantalla © Radio Miami Today – YouTube)

Max Lesnik, una de las figuras más polémicas del exilio cubano en Estados Unidos, nació en 1930 en San Antonio de las Vueltas, actual municipio de Camajuaní, en Villa Clara. Su muerte, el 8 de marzo de 2025, revive la historia de un hombre que transitó por los extremos del espectro político, dejando un rastro de interrogantes sobre sus decisiones y lealtades a lo largo de su vida.

Muchos de quienes lo conocieron de cerca lo describen más como un hombre de negocios y un oportunista, que como un patriota. Logró moverse hábilmente entre el régimen de La Habana y la democracia de Miami, sin convertirse en un héroe del exilio o ser víctima de la dictadura cubana.

Su vida estuvo marcada por una intensa actividad política y periodística, desde sus primeros años en la Juventud Ortodoxa hasta su evolución como un defensor del acercamiento entre Washington y La Habana.

Lesnik compartió escenario político con figuras como Eduardo Chibás y Fidel Castro en el seno del Partido Ortodoxo. Su carrera en los medios de comunicación comenzó en la prestigiosa revista Bohemia y en la Cadena Oriental de Radio, desde donde ejerció un periodismo combativo.

Sin embargo, con el auge de la lucha contra Fulgencio Batista, se sumó a la insurrección como jefe de propaganda del Segundo Frente Nacional del Escambray en 1958.

A pesar de su participación en la revuelta y de tener cierta cercanía al líder guerrillero —según el portal oficialista Ecured, escondió a Fidel Castro de la policía de Fulgencio Batista durante dos semanas en la etapa insurreccional— Lesnik comenzó a mostrar signos de disconformidad con la creciente influencia comunista en el gobierno. En su programa radial en La Habana, repetía la frase: “No soy comunista porque no me da la gana”, en un intento de marcar distancias con los nuevos dirigentes del país.

Su ruptura definitiva con el régimen se produjo a finales de 1960, cuando decidió abandonar Cuba. Pocos días antes de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, Lesnik escapó en un yate rumbo a Miami junto a Eloy Gutiérrez Menoyo y otros excombatientes del Escambray que se sentían traicionados por el giro ideológico de Castro hacia una Cuba socialista.

En un contexto similar, su antiguo colega en el Partido Ortodoxo y en el periodismo, José Pardo Llada, también huyó de Cuba, estableciéndose en Colombia, donde alcanzó cierta notoriedad en la política local.

El exilio no solo marcó la vida de Max, sino también la de su familia. Su padre, Samuel Lesnik, un polaco de ascendencia judía que había escapado tanto del nazismo como del comunismo en Europa, se estableció en República Dominicana, donde tenía un negocio. Allí, y junto a su segunda esposa, don Samuel acogió a los refugiados cubanos que huían del régimen castrista, incluyendo al periodista Mario Rivadulla, quien había cumplido siete años de prisión en Cuba.

Samuel Lesnik gozaba de mucho respeto y admiración dentro de los emigrados cubanos. Era considerado por muchos, como un verdadero caballero. También fue un miembro activo de la Asociación Cubano-Dominicana, una organización que brindaba apoyo a exiliados cubanos y que fue fundada por Rivadulla.

Por otro lado, Max, en sus primeros años en el exilio, se mantuvo alineado con la postura anticastrista y fundó la revista Réplica, inicialmente concebida como un medio de denuncia contra el régimen de La Habana. Sin embargo, con el tiempo, su línea editorial cambió drásticamente.

Durante un período Max negoció que Réplica se convirtiera en la publicación oficial de la aerolínea estatal Dominicana de Aviación, bajo el gobierno de Joaquín Balaguer, quien había sido protegido del dictador Rafael Leónidas Trujillo y se autoproclamaba un férreo anticomunista.

Con el tiempo, Lesnik se inclinó públicamente hacia posturas favorables al castrismo, lo que lo convirtió en una figura sumamente polémica y despreciada por la comunidad exiliada en Miami. Hasta el final de su vida sería un defensor del régimen cubano, promoviendo el acercamiento entre La Habana y Washington.

Lesnik se distinguió por su militancia contra el embargo estadounidense y por su lema “Cuba Sí, Yanquis No”. (Captura de pantalla © @pensarlahistoria – YouTube)

Su trayectoria política estuvo llena de contradicciones y cambios de postura que han dejado abiertas muchas interrogantes sobre sus verdaderas motivaciones. Desde su radical rechazo al comunismo en los años iniciales de la dictadura hasta su defensa del gobierno de los Castro en el exilio, su legado sigue siendo oscuro y motivo de debate.

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