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Abre primer asilo de ancianos privado en Cuba: esto cobra al mes

Abre primer asilo de ancianos privado en Cuba esto cobra al mes
El personal del negocio ya existía como una agencia que ofrecía cuidados a domicilio o en hospitales. (Foto © Tatamanía – Facebook)

La primera residencia privada para ancianos en Cuba tiene nombre en inglés y cobra en dólares por sus servicios. Se trata de TaTamanía Senior Residence que comenzó a operar en El Vedado, La Habana, tras la autorización (hace menos de un mes) del Gobierno cubano para que el sector privado incursione en este tipo de negocios.

El centro amplía el trabajo previo de una agencia dedicada al cuidado a domicilio y en hospitales, ahora con una modalidad residencial que incluye estancias permanentes, diurnas y temporales.

La apertura ocurre en medio del acelerado envejecimiento de la población cubana y de una crisis social que ha dejado a muchas familias sin capacidad real para atender a sus adultos mayores.

Sin embargo, el nuevo servicio nace marcado por una barrera evidente: sus precios pueden superar los 1.000 dólares mensuales, una cifra fuera del alcance de la mayoría de los jubilados en la isla.

Según la tasa de cambio del mercado informal de divisas, esos 1.000 dólares son equivalentes a más de medio millón de pesos cubanos. La pensión mínima de un jubilado cubano es de alrededor de 3.000 CUP.

Características de la residencia de ancianos en El Vedado

El centro se presenta como el primer hogar privado para adultos mayores en Cuba. Su sede inicial cuenta con cinco habitaciones dobles y diez camas en total. Cada cuarto dispone de baño propio, agua fría y caliente, aire acondicionado tipo split y ventilador, una opción pensada para residentes que no deseen usar climatización artificial.

La residencia asegura que su equipo está integrado por profesionales sanitarios. Entre ellos figuran médicos, enfermeros, fisiatras y otros trabajadores vinculados al área asistencial. Antes del ingreso, los adultos mayores deben ser evaluados por una geriatra, quien determina si pueden ser aceptados en la institución.

La oferta de servicios se divide en cinco áreas principales. La primera es el alojamiento, con habitaciones equipadas. La segunda es la alimentación, que incluye menús adaptados a las necesidades de los residentes. La tercera abarca higiene y cuidados personales, como lavandería, corte de pelo, ayuda para el baño y apoyo en las rutinas diarias.

El cuarto bloque de servicios está relacionado con la medicación y la salud. Incluye control médico dentro del centro y acompañamiento fuera de la residencia cuando sea necesario. El quinto componente son las actividades, que contemplan ejercicios físicos, estimulación cognitiva y espacios de ocio para los adultos mayores.

TaTamanía maneja tres modalidades de atención. La primera es la permanente, destinada a quienes vivirán de forma continua en la residencia. La segunda es la diurna, con horario de 8:00 a.m. a 6:00 p.m., para personas que pasan el día en el centro y regresan a sus casas. La tercera es temporal, pensada para períodos breves, por ejemplo, cuando el cuidador principal debe viajar o no puede atender al anciano por algunos días.

La existencia de estas modalidades refleja una demanda creciente en un país donde muchas familias se han fragmentado por la migración.

Miles de adultos mayores permanecen solos o dependen de parientes que viven fuera de Cuba. En ese escenario, el sector privado intenta ocupar un espacio que durante décadas estuvo bajo control estatal, aunque con precios que profundizan la desigualdad entre quienes reciben remesas y quienes no.

Los pagos no aparecen de forma abierta en la información promocional del centro, pero 14ymedio reveló las tarifas de lo que cuesta una habitación triple: 1.35 dólares por hora, una doble 1.50 dólares por hora y una privada 1.75 dólares por hora.

En la sede visitada en El Vedado, por ahora solo habría habitaciones dobles, cuyo costo estimado sería de unos 1.080 dólares al mes si no se agregan otros conceptos.

La normativa establece que el 10% de las plazas debe reservarse para personas vulnerables o de “interés social”. En esos casos, pagarían la tarifa estatal prevista para hogares de ancianos, establecida en 1.260 CUP.

Si el beneficiario no pudiera cubrir ese monto, el Gobierno debería asumirlo. La diferencia entre esa tarifa y los más de 1.000 dólares mensuales de una plaza privada resume el contraste entre la necesidad social y la capacidad real de acceso en la Cuba actual.

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