
El régimen de Cuba reconoció que aceptó un canal de comunicación propuesto por Estados Unidos para mantener contactos directos entre ambos gobiernos; sin embargo, insistió en que esos intercambios no pueden considerarse una “negociación”.
En un intento por transmitir que La Habana no ha cedido ante Washington, pese a la creciente presión económica derivada de las sanciones impuestas por la administración del presidente Donald Trump, el viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, negó que estén negociando con el país norteamericano.
Durante una entrevista con Al Jazeera Arabic, difundida este 24 de julio, el funcionario explicó que el Gobierno cubano aceptó la propuesta estadounidense porque considera que “el diálogo es preferible a la confrontación”, aunque aclaró que, según la versión oficial, no existía una negociación sobre asuntos concretos.
“Tuvimos hace unos meses lo que llamamos un canal de comunicación. No usamos la palabra negociaciones porque no estábamos negociando nada concreto. Fue un canal de comunicación propuesto por EEUU y nosotros lo aceptamos porque siempre hemos creído que el diálogo es mejor que la confrontación”, declaró.
Fernández de Cossío sostuvo que el objetivo de esos contactos era transmitir a Washington que Cuba no representa una amenaza y expresar la disposición del régimen a mantener una relación basada en el respeto mutuo y la soberanía de ambos países.
No obstante, afirmó que el intercambio se estancó porque EEUU buscaba obtener concesiones relacionadas con el sistema político cubano.
Las declaraciones llegaron un día después de que el Departamento de Estado anunciara nuevas sanciones contra nueve entidades y dos altos funcionarios de la Isla.
Las medidas alcanzan al conglomerado militar GAESA, al sector energético y al programa de exportación de servicios médicos, considerados por Washington como importantes fuentes de ingresos para el régimen.
Desde el inicio de 2026, la Administración Trump ha endurecido su política hacia Cuba. Ya suman alrededor de 250 sanciones dirigidas contra funcionarios, empresas estatales y sectores estratégicos de la economía.
Entre los sancionados figuran Miguel Díaz-Canel, su esposa y varias entidades vinculadas al aparato económico controlado por las Fuerzas Armadas.
El aumento de las restricciones ha agravado la falta de divisas en un país que ya enfrenta una profunda crisis económica, marcada por apagones, escasez de combustible, inflación y caída de la producción nacional.
En ese contexto, el discurso de La Habana busca mantener la imagen de que no negocia bajo presión y que conserva una posición de fuerza frente a EEUU, sin embargo, el propio reconocimiento de un canal de comunicación evidencia que hay algo de sumisión cubana bajo el peso de las sanciones internacionales.
Esa situación ya ha quedado reflejada en otros episodios recientes. El régimen, por ejemplo, permitió que Cáritas distribuyera directamente la ayuda humanitaria de 100 millones de dólares enviada por EEUU para familias vulnerables, aunque con quejas, sin exigir que los recursos fueran entregados por instituciones estatales.
Esto fue un rompimiento histórico de un gobierno que siempre ha acaparado cualquier ayuda del exterior para administrarla bajo sus condiciones y sin monitoreo externo.
La decisión fue interpretada como una muestra, más que de la necesidad de ese apoyo, de la falta de opciones del régimen para oponerse a un gobierno que no está en condiciones de enfrentar, pues, en primer lugar, recibió la ayuda, cuando podría haberle negado la entrada.
Durante la entrevista, Fernández de Cossío también descartó que sea necesaria la mediación de un tercer país, al recordar que Cuba y EEUU mantienen relaciones diplomáticas y embajadas abiertas.
Aun así, señaló que La Habana recibiría con agrado el respaldo de gobiernos que compartan su posición sobre las sanciones estadounidenses y el derecho internacional.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, reiteró días antes que Washington mantiene abierta la posibilidad de dialogar con La Habana, aunque condicionó cualquier avance a medidas concretas, entre ellas la liberación de los presos políticos y la implementación de reformas políticas y económicas.
El régimen continúa rechazando públicamente esas exigencias, mientras insiste en presentar los contactos con EEUU como una simple conversación y no como una negociación formal.
🗣️Viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, @CarlosFdeCossio en entrevista al canal Al Jazeera:
“Cuba no aceptará menos de lo que disfruta hoy y de lo que conquistó hace casi 70 años: la plena soberanía y los plenos derechos de la nación cubana.”https://t.co/sGepfMB4QE
— Cancillería de Cuba (@CubaMINREX) July 27, 2026