
Raúl Castro Ruz reapareció junto a Miguel Díaz-Canel en actos de ascensos y condecoraciones a oficiales del Ministerio del Interior, una institución clave dentro del aparato de seguridad del régimen cubano, en medio de una nueva escalada de tensión entre Cuba y Estados Unidos.
La presencia del dictador cubano, que cumplió 95 años el pasado 3 de junio, ocurre pocos días después de que el Departamento de Justicia de EEUU hiciera pública una imputación penal en su contra por el derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate en 1996, un caso que volvió a colocar a la cúpula histórica del castrismo en el centro del conflicto bilateral.
Según la información oficial difundida en Cuba, Raúl Castro y Díaz-Canel participaron el 6 de junio en los actos dedicados a jefes y oficiales del Minint, coincidiendo con el aniversario 65 de esa institución.
Raúl Castro vuelve al escenario público junto al Minint
El acto tuvo un fuerte componente simbólico. No se trató solo de una ceremonia interna de ascensos militares, sino de una aparición pública de Raúl Castro en un momento especialmente delicado para La Habana.
Díaz-Canel informó en redes sociales su participación en la ceremonia y escribió: “Junto al General de Ejército y con motivo del aniversario 65 del glorioso Minint, participamos en actos de ascensos y condecoraciones a jefes y oficiales de destacada trayectoria”.
El mandatario cubano también felicitó a los oficiales ascendidos y condecorados “con profunda admiración y gratitud por su obra noble y sacrificada”.
Junto al General de Ejército y con motivo del 65 aniversario del glorioso @minint_cuba, participamos en actos de ascensos y condecoraciones a jefes y oficiales de destacada trayectoria.
Felicidades a todos, con profunda admiración y gratitud por su obra noble y sacrificada. pic.twitter.com/t7vmETmhTN
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) June 7, 2026
La elección del escenario no pasa inadvertida. El Ministerio del Interior tiene bajo su estructura funciones relacionadas con la seguridad del Estado, el orden interior, la contrainteligencia y el sistema penitenciario, áreas especialmente sensibles en un país marcado por el control político, la vigilancia interna y la represión de la disidencia.
La imputación en EEUU eleva la presión sobre La Habana
La reaparición de Raúl Castro llega después de que EEUU lo imputara por su presunta responsabilidad en el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos aeronaves civiles de Hermanos al Rescate sobre aguas internacionales. En el incidente murieron cuatro personas: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.
Washington sostiene que los aviones fueron derribados por cazas cubanos y que la operación formó parte de una cadena de mando vinculada a la cúpula militar del régimen. La acusación, sin embargo, es una imputación formal y debe entenderse jurídicamente como una alegación hasta que exista una decisión judicial.
El caso ha reactivado uno de los expedientes más sensibles entre Cuba y EEUU, especialmente para el exilio cubano en Florida. También llega en un contexto de endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana, con sanciones recientes contra Díaz-Canel, familiares y entidades vinculadas al poder cubano.
Díaz-Canel intenta cerrar filas en medio de la crisis
El gobierno cubano ha respondido a la presión de Washington con actos públicos de respaldo a Raúl Castro y mensajes de resistencia política. La ceremonia del Minint se inserta en esa estrategia: mostrar continuidad, disciplina institucional y cohesión alrededor de la figura del exgobernante.
Díaz-Canel también dedicó un mensaje de felicitación a los integrantes del Ministerio del Interior, a quienes llamó “centinelas incansables de la Patria”. En ese mismo tono, afirmó: “A pesar de los planes de todo tipo, del accionar inescrupuloso en la guerra sucia y no declarada contra Cuba, no han podido aniquilar a la Revolución porque, entre otras razones, los hemos tenido a ustedes: centinelas incansables de la Patria. ¡Felicidades en sus 65 al MININT!”.
La aparición de Raúl Castro, más que un gesto protocolar, funciona como una señal política hacia dentro y fuera de la isla. Hacia el interior, refuerza la narrativa de continuidad del régimen. Hacia EEUU, muestra que la cúpula cubana no se repliega pese a las imputaciones, sanciones y presiones diplomáticas.
El acto ocurre, además, en una Cuba atravesada por una crisis económica persistente, apagones, escasez y creciente malestar social. En ese escenario, el protagonismo del Minint no solo habla del aniversario de una institución, sino también del papel central que conserva la seguridad interna en la arquitectura del poder cubano.