
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel respondió este jueves a la nueva ronda de sanciones anunciada por Estados Unidos contra dirigentes, familiares y entidades de la isla, y acusó al Gobierno de Donald Trump de intentar reforzar el bloqueo y elevar el escenario de confrontación entre ambos países.
La reacción llegó después de que el Departamento del Tesoro incorporara nuevos nombres a su lista de sancionados, entre ellos el propio Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta Peraza, su hijastro Manuel Anido Cuesta, Alejandro Castro Espín (hijo de Raúl Castro) y Raúl Alejandro Castro Calis. La medida también alcanzó a varias entidades cubanas, incluidas instituciones vinculadas al aparato estatal y militar.
“El presidente de EEUU hace nuevas declaraciones amenazadoras contra Cuba; y el Departamento del Tesoro incorporó nuevos nombres de dirigentes, organizaciones y empresas cubanas a una lista ilegítima de sanciones”, escribió Díaz-Canel en redes sociales.
Díaz-Canel acusa a Washington de reforzar el bloqueo
En su mensaje, el mandatario cubano afirmó que las decisiones de Washington no son hechos aislados, sino parte de una estrategia más amplia de presión política y económica contra La Habana.
“Están dirigidas a reforzar las medidas de bloqueo y el escenario de conflicto entre Cuba y Estados Unidos”, sostuvo.
El presidente de EE.UU hace nuevas declaraciones amenazadoras contra #Cuba; y el Departamento del Tesoro incorporó nuevos nombres de dirigentes, organizaciones y empresas cubanas a una lista ilegítima de sanciones.
Están dirigidas a reforzar las medidas de #bloqueo y el…
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) June 4, 2026
Díaz-Canel también vinculó las sanciones con otras medidas aplicadas recientemente contra la isla y aseguró que buscan afectar directamente a la población. “Esta ceguera política se añade a las medidas coercitivas aplicadas en las últimas semanas contra nuestro país, diseñadas para dañar al pueblo cubano”, añadió.
La respuesta cubana se produce en un momento de fuerte tensión bilateral, marcado por nuevas restricciones, advertencias desde Washington y el endurecimiento del discurso de la administración Trump hacia el Gobierno de La Habana.
EEUU sanciona al círculo de Díaz-Canel y a entidades cubanas
La nueva designación de EEUU incluyó a personas del entorno familiar y político del presidente cubano. Además de Díaz-Canel, fueron sancionados Lis Cuesta Peraza y Manuel Anido Cuesta, así como Alejandro Castro Espín y Raúl Alejandro Castro Calis, vinculados a la familia de Raúl Castro.
Entre las entidades señaladas aparecen el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los Comités de Defensa de la Revolución, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, la agencia Amistur Cuba S.A. y Minera La Victoria S.A.
For decades, Cuba has been the world capital for radical left-wing terrorism. The regime in Havana has recruited, trained and backed violent Marxist and third-worldist movements across our hemisphere and beyond. Today, we are targeting the network that enables and funds Cuba’s…
— Secretary Marco Rubio (@SecRubio) June 4, 2026
Las sanciones de este tipo suelen implicar el bloqueo de activos bajo jurisdicción estadounidense y restricciones para realizar transacciones con las personas o entidades incluidas en la lista. En la práctica, también pueden generar efectos indirectos sobre bancos, compañías extranjeras y operadores que eviten exponerse a riesgos regulatorios con EEUU.
La Habana promete resistir la presión de Trump
Díaz-Canel cerró su reacción con un mensaje de resistencia política frente a la presión de Washington. “La agresividad y perversión del gobierno yanqui chocarán con nuestra decisión de enfrentar los peores escenarios y resistir la arremetida imperial”, afirmó.
El Gobierno cubano interpreta esta nueva ronda de sanciones como parte de una política destinada a aislar más a la isla y presentar a Cuba como una amenaza para la seguridad de EEUU. Washington, por su parte, ha defendido el uso de sanciones como herramienta de presión contra la cúpula gobernante cubana.
La escalada ocurre en medio de una crisis económica persistente en Cuba, con problemas de abastecimiento, apagones, caída del poder adquisitivo y una creciente dependencia de medidas de emergencia para sostener servicios básicos.
Para los cubanos dentro y fuera de la isla, el nuevo choque entre ambos gobiernos aumenta la incertidumbre sobre el impacto que tendrán estas sanciones en la economía, las operaciones financieras y las relaciones internacionales de Cuba.