
Raúl Castro Ruz, de 93 años y tras reiterados rumores de su mala condición de salud, volvió a salir públicamente para recibir al teniente general Alexander Viacheslavovich Kurenkov, ministro de Situaciones de Emergencias de Rusia, quien está de visita en Cuba para apoyar con los recientes desastres naturales que han afectado al país.
Castro, vestido de militar y ostensiblemente delgado, agradeció las donaciones realizadas por el gobierno ruso y el Ministerio de Situaciones de Emergencias tras las afectaciones sufridas por dos huracanes (Oscar y Rafael) y varios sismos en la región oriental. En ese sentido, subrayó la importancia de la preparación especializada que Rusia ha brindado a los bomberos y rescatistas cubanos para afrontar momentos críticos.
Por Cuba, también participaron en el encuentro el general de división Lázaro Alberto Álvarez Casas, ministro del Interior de Cuba, junto a otros altos jefes del Ministerio. Por la parte rusa, estuvieron presentes el embajador en La Habana, Víctor Koronelli, y miembros de la delegación procedente de Moscú.
Según la prensa oficialista, Raúl Castro aprovechó la oportunidad para enviarle un cordial saludo al presidente ruso Vladímir Putin, con el objetivo de reforzar los lazos políticos y de amistad entre las cúpulas dirigentes que tienen similar ideología.
La relación de Castro con Rusia y los dirigentes soviéticos tiene raíces profundas, forjadas desde los inicios del régimen castrista en 1959. Durante la Guerra Fría, la Unión Soviética se convirtió en el principal aliado político, económico y militar de la Isla caribeña, consolidando un vínculo estratégico.
Raúl, como ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), desempeñó un papel clave en esta alianza, supervisando la cooperación militar con los soviéticos, incluyendo la llegada de misiles nucleares que desencadenaron la Crisis de Octubre en 1962. Su contacto directo con líderes como Nikita Jrushchov y, posteriormente, Leonid Brézhnev, fue fundamental para garantizar el apoyo logístico y económico que permitió a Cuba mantener el diferendo con Estados Unidos.
Con la caída del bloque soviético, Cuba enfrentó el Periodo Especial, una crisis económica severa tras la pérdida de su principal socio. Luego de años se buscó reactivar la cooperación con el Kremlin bajo el liderazgo de Vladímir Putin, logrando acuerdos en materia de energía, comercio y ayuda humanitaria.
Rusia ha intensificado su apoyo al gobierno aliado mediante diversas iniciativas económicas y energéticas. En marzo de 2024, reanudó el suministro de petróleo, enviando 90.000 toneladas métricas para aliviar la escasez de combustible que afecta al país.
Además, en mayo de 2024, ambos países firmaron ocho acuerdos económicos y comerciales, incluyendo la creación de la empresa mixta Rusmarket, destinada a fortalecer el intercambio comercial bilateral.
Rusia también ha ofrecido líneas de crédito para la compra de combustible y ha prometido inversiones en sectores clave como el ferroviario y la rehabilitación de centrales hidroeléctricas.
El presidente Putin busca consolidar la influencia rusa en América Latina y contrarrestar la presencia de EEUU en la región. Al fortalecer los lazos con La Habana, Rusia asegura un aliado estratégico en el Caribe, lo que le permite proyectar su poder y presencia militar cerca del territorio estadounidense.

