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PERIÓDICO CUBANO

Régimen cubano comienza a abastecer mercados en la capital para calmar los ánimos

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Régimen cubano comienza a abastecer mercados en la capital para calmar los ánimos

Langosta y picadillo de res comenzó a ser repartido en Centro Habana

Carnicería cerrada en Cuba

Carnicería cerrada en Cuba (Foto: Periódico Cubano)

En una nueva saga de los “juegos del hambre”, el régimen cubano intenta por todas las vías aplacar los ánimos caldeados que llevaron al estallido social del pasado 11 de julio en Cuba.

Parte de la estrategia consiste en ofertar nuevos productos de alimentación, que por razones inexplicables no se habían comercializado antes en algunas zonas de la capital, sobre todo en aquellas que se convirtieron en epicentros de las protestas.

Según reseña el medio independiente 14 y Medio, una pescadería ubicada en el municipio capitalino de Centro Habana que hasta hace pocos días se encontraba sin suministros ha recibido productos como picadillo de res, pargo, jamonada y nada más y nada menos que langosta.

“Qué cantidad de cosas sacaron”, dice a 14 y Medio Marcelo, un jubilado que vive justo frente al comercio.

“Normalmente aquí lo único que sacan son unas croquetas malísimas, que tienen mucha harina y poco pescado. Hace tiempo no vendían nada que valiera la pena”, añade, al tiempo que detalla los precios prohibitivos: “La langosta está a más de 219 pesos el kilo”, expresó a dicho medio

“La langosta que trajeron no es de buena calidad, pero ya se está acabando porque la necesidad es mucha. Ha volado”, comentó Marcelo.

La medida que busca obtener ventajas políticas jugando con las necesidades básicas de las personas. La ruta del régimen es clara, adaptar a los ciudadanos a vivir con el mínimo indispensable, para luego entregar migajas que parezcan un gran regalo por parte del mismo poder que los oprime.

Sin embargo puede que ahora no salga bien. Los manifestantes que salieron a las calles no pedían comida, sino ¡Libertad! Y el fin de la dictadura. La Revolución Francesa no estalló por la falta de pan.

“Todo esto es para tratar de calmar a la gente. En estos días han aparecido a la venta productos que hace tiempo no se veían y, claro, todo el mundo se pregunta si eso estaba en los almacenes por qué no lo vendían, si hacía falta tirarse para la calle para que abastecieran”, opinó Aurora.

“Recuerdo una vez que en mi barrio hubo apagones varios días y la gente empezó a pintar carteles y a tirar botellas por los balcones: nos vendieron latas de carne, pastas, dulces y hasta cerveza. Aquello era cuando Hugo Chávez mandaba mucho petróleo, pero ahora estamos en tiempos de vacas flacas”, revela Aurora a 14 y medio.

Veremos hasta donde le alcanzan las reservas al régimen cubano para sostener estas pequeñas mejores en la alimentación, todo mientras se sigue cocinando el hartazgo en los hogares de cada cubano.

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