
El régimen cubano ha comenzado a difundir citas falsas atribuidas a Donald Trump y Marco Rubio. Esta estrategia busca manipular a la opinión pública ante el creciente descontento social.
Henry Omar Pérez, coordinador de la Agencia Cubana de Noticias en Villa Clara, encabeza esta campaña de desinformación en Cuba. El funcionario utiliza el aparato de propaganda oficial para confundir a los ciudadanos.
El régimen cubano desesperado, comienza a difundir citas falsas atribuidas a Trump y Marco Rubio.
Uno de los elegidos para esparcir la fake news es Henry Omar Pérez, coordinador de la Agencia Cubana de Noticias en Villa Clara y parte del aparato de propaganda del gobierno… pic.twitter.com/NzkNsseezp
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) June 8, 2026
Para dotar de veracidad a estos bulos, el gobierno emplea gráficas fraudulentas que imitan el estilo del Departamento de Estado. Estas acciones evidencian la falta de recursos legítimos del Estado para frenar la crisis económica y social actual.
“No se deje engañar por estos inmorales”, señaló el periodista independiente Mag Jorge Castro a través de su cuenta en X. La denuncia expone cómo el régimen utiliza su infraestructura para distorsionar la realidad.
Trump prioriza el caso cubano en su agenda exterior
La desinformación ocurre en un contexto de colapso energético y financiero. Mientras tanto, la presión de Washington sobre La Habana aumentó en las últimas semanas, con la salida de los principales grupos hoteleros y redes de pago, como Visa y Mastercard.
A esto se le suma las nuevas declaraciones del presidente Donald Trump desde la Casa Blanca.
El mandatario estadounidense afirmó que Cuba “ha colapsado” y que su administración abordará el caso cubano inmediatamente después de resolver la situación con Irán.
Trump envió un mensaje directo a la diáspora. Describió a los cubanoamericanos como ciudadanos enérgicos, emprendedores y exitosos. Además, expresó su deseo de que puedan regresar a la isla para invertir y reunirse con sus familias.
Sus palabras confirman que Cuba ocupa nuevamente un lugar central en la política exterior de Washington. El discurso busca reafirmar el compromiso de la Casa Blanca con la transición democrática en la isla.
Mientras tanto, el régimen intenta minimizar el impacto de estas declaraciones. La narrativa oficial insiste en presentar la presión de Estados Unidos como una amenaza externa. Sin embargo, analistas coinciden en que la inestabilidad actual es resultado de décadas de fracaso económico y represión interna.
La Casa Blanca parece haber agotado la paciencia con las tácticas dilatorias de La Habana. Con el foco puesto ahora en Irán, el “caso cubano” permanece en una lista de prioridades urgentes para el equipo de seguridad nacional.
El cambio de tono desde Washington marca un antes y un después. La presión internacional ya no se limita a sanciones, sino a una postura pública que anticipa una intervención militar directa.
La pregunta que queda en el aire es cuánto podrá resistir el aparato estatal bajo esta renovada presión. Los días venideros serán decisivos para determinar el alcance de las medidas anunciadas por Trump.

