
El intelectual y opositor cubano Ángel Santiesteban fue detenido en La Habana hace pocas horas por la Policía Nacional Revolucionaria (PNAR), luego de negarse a acatar una orden arbitraria que le prohibía salir de su domicilio.
El medio independiente CubaNet difundió un video en el que se observa el momento en que el escritor es conducido por agentes policiales, tras rechazar una restricción impuesta sin justificación legal y orientada, con el único objetivo de mantenerlo bajo control y evitar posibles expresiones de protesta por el apagón masivo que sufre el país.
Mientras Cuba atraviesa el quinto apagón masivo en menos de un año, las autoridades priorizan recursos para sostener la represión contra voces críticas al sistema, en lugar de atender las crecientes necesidades de la población. El régimen teme que el descontento derive en protestas como las del 11 de julio de 2021.
Ángel Santiesteban se ha convertido en blanco de la dictadura cubana debido a su pensamiento crítico y su postura disidente. En su trayectoria destaca su trabajo como guionista de la película Plantados, dirigida por Lilo Vilaplana, una producción que retrata los horrores sufridos por los presos políticos en los primeros años del gobierno de Fidel Castro.
En una entrevista concedida a CubaNet, el escritor recordó que fue encarcelado a los 17 años por motivos políticos, experiencia que, lejos de debilitarlo, le dio nuevas fuerzas para seguir adelante, asegura. Aunque aclaró que la cinta no está basada en la vida de un individuo en particular, sí recoge testimonios e historias reales de la represión en las cárceles cubanas.
En los momentos de agravamiento de la crisis en Cuba, como el apagón masivo de este miércoles 10 de septiembre, el régimen suele responder endureciendo sus medidas de control para evitar posibles protestas. Entre estas acciones se incluyen impedir que los opositores salgan de sus viviendas o detenerlos de manera arbitraria, con el fin de limitar su capacidad de convocatoria.
De igual forma, las autoridades restringen con frecuencia el acceso a las redes sociales, buscando cortar la comunicación entre la ciudadanía y dificultar la organización de manifestaciones en las calles, así como impedir que se pueda mostrar al mundo lo que está sucediendo en tiempo real dentro de la Isla.
Mientras, los problemas de la población siguen sin resolverse. Tras más de seis horas de producirse el apagón general, la empresa eléctrica de La Habana presumió como un gran logro que se haya restablecido el servicio a menos del 5% de los clientes de la capital, una burla para los capitalinos y, aún más, para los residentes de las otras provincias, relegados en el interés del gobierno.

