
Cuba registró 1.311 protestas, denuncias y expresiones críticas durante mayo de 2026, según datos del Observatorio Cubano de Conflictos. La cifra se acerca al récord histórico de 1.333 registrado en diciembre de 2025 y confirma una tendencia que no da señales de revertirse: desde agosto del año pasado, el descontento popular no baja de mil expresiones al mes.
Los números representan el nivel de malestar social más sostenido que ha registrado Cuba en décadas. Y los apagones son su principal detonante.
Más protestas en las calles cubanas que en meses anteriores
La categoría “desafíos al Estado policial” lideró el informe con 527 casos registrados. Las protestas presenciales en la calle sumaron 46, una cifra significativamente superior a los 10 o 15 episodios que se venían registrando en meses anteriores. Ese salto en las manifestaciones físicas es uno de los datos más relevantes del informe.
El mes también registró 186 entradas relacionadas con represión estatal. Detenciones arbitrarias, cortes de internet y despliegues policiales masivos fueron las respuestas más frecuentes del régimen ante las movilizaciones ciudadanas.
Los apagones como detonante número uno en Cuba
El analista Rolando Cartaya fue directo al señalar las causas. Los cortes de electricidad superaron a la escasez de alimentos, los problemas de vivienda y la deficiente atención médica como el principal generador de protestas en la calle.
“No puedes dormir, se te echa a perder la comida, no puedes ir al trabajo”, resumió Cartaya al explicar por qué los apagones han desplazado a otros problemas estructurales como el detonante más inmediato de la movilización popular.
Cuba atraviesa una crisis energética sin precedentes. La CTE Antonio Guiteras salió del Sistema Eléctrico Nacional tres veces solo en mayo. Los apagones superan las 30 horas en varias provincias. El déficit de generación superó los 1,990 megavatios en el horario pico durante varios días del mes.
En marzo, cuando los apagones dejaron sin electricidad al 68 por ciento de la Isla durante casi 30 horas seguidas, la respuesta ciudadana fue inmediata. En varios municipios la gente salió a las calles con gritos de “¡Libertad!” y armó barricadas de fuego. El régimen respondió con tropas especiales y arrestos.
Cacerolazos casi diarios en la capital cubana
Cartaya calificó a La Habana como “el polvorín social de Cuba”. Los cacerolazos son casi diarios en la capital. Mientras en otras provincias los episodios de protesta son más dispersos e intermitentes, en La Habana la movilización ciudadana se ha convertido en una constante que el régimen no puede ignorar ni contener completamente.
La concentración de protestas en la capital tiene una lógica que va más allá de la densidad poblacional. La Habana es el escaparate del régimen. Es donde viven los funcionarios, donde operan los medios extranjeros y donde cualquier expresión de descontento tiene mayor visibilidad internacional.
Diez meses consecutivos por encima de mil expresiones de protesta
El dato más revelador del informe no es el número de mayo. Es la continuidad. Desde agosto de 2025, Cuba no ha registrado un solo mes con menos de mil expresiones de descontento popular. Esa estabilidad en los niveles altos de protesta indica que no se trata de picos aislados provocados por crisis puntuales. Indica una acumulación sostenida de hartazgo que los parches del régimen no han podido reducir.
El Observatorio Cubano de Conflictos no tiene acceso a toda la información disponible en la Isla. Sus cifras, elaboradas a partir de reportes de ciudadanos, periodistas independientes y organizaciones de derechos humanos, representan un piso mínimo verificable. La cifra real de protestas y expresiones de descontento es probablemente mayor.
El régimen cubano no ha emitido ningún pronunciamiento sobre los datos del Observatorio. Respondió al mes de mayo, como ha respondido a todos los anteriores: con detenciones, cortes de internet y despliegue policial.