
El Registro Civil de Cuba admitió que, a día de hoy, todavía no está en condiciones de emitir certificaciones digitales sobre la totalidad de sus registros, pese a los anuncios oficiales sobre el avance de la digitalización.
Según funcionarios del Ministerio de Justicia que acudieron a la Mesa Redonda, en el país, solo alrededor del 53% de los folios ya puede usarse de forma efectiva para generar documentos electrónicos, porque una parte considerable del material sigue pendiente de revisión, validación y corrección de errores.
En tal sentido, las peticiones documentales de nacimientos, defunciones, matrimonio, entre otros, siguen teniendo que hacerse en papel.
La propia explicación oficial reconoce que digitalizar no equivale a poner en servicio un folio. Aunque el gobierno asegura que ya digitalizó más de 33 millones de folios y que 16,4 millones fueron introducidos en la base de datos, solo 14 millones están listos para prestar servicio en caso de que los interesados lo pidan.
Las autoridades se justificaron al comentar que el Registro Civil cubano existe desde enero de 1885 y acumula más de 37 millones de asientos registrales. Después de 15 años de trabajo en digitalización, el volumen pendiente de verificación sigue siendo enorme.
Reconocen varios problemas en las oficinas del Registro Civil
El Ministerio de Justicia también reconoció que el sistema arrastra insatisfacciones de la población desde hace años.
Entre las causas mencionadas figuran la alta demanda, la complejidad de los procesos y varias ineficiencias acumuladas. A ello se suma un crecimiento inédito en la solicitud de certificaciones y en la apertura de expedientes para corregir errores, lo que ha aumentado la presión sobre unas oficinas que ya operaban con limitaciones.
Lo anterior tiene que ver con un crecimiento en los trámites para emigrar, donde las distintas embajadas del mundo en Cuba, incluido el Consulado de España que gestiona los expedientes de nacionalidad, piden certificaciones de nacimiento.
Solo en 2025 se expidieron más de 3,2 millones de certificaciones, se inscribieron más de 69.000 nacimientos, 63.000 matrimonios y 127.000 defunciones. Actualmente, funcionan 334 oficinas registrales en el país, mientras que por vía automatizada se han procesado más de dos millones de certificaciones y los 12 servicios de registro ya están enlazados a la plataforma Soberanía.

La ministra de Justicia admitió además que la aprobación de una nueva ley no bastará para resolver por sí sola las fallas del sistema. Según esa valoración, el problema requiere transformaciones estructurales, organizativas y digitales.
Esa afirmación confirma que el deterioro del servicio no depende solo de la falta de normativa, sino también de deficiencias más profundas en la gestión y en la capacidad operativa del registro.
Entre los problemas más graves señalados por las propias autoridades aparecen deficiencias en la ética y la profesionalidad, incumplimientos de plazos, indisciplinas y fallas de comunicación entre registros.
En la Mesa Redonda se reconocieron casos de corrupción y la necesidad de combatir el fraude y la falsificación documental, una admisión sensible en un sistema del que dependen trámites básicos para la vida civil de millones de cubanos.

