
En medio de la difícil situación económica y alimentaria que atraviesa Cuba, el Ministerio de Comercio Interior (Minint) informó que, tras un esfuerzo mayúsculo, se alcanzó la posibilidad de que regresen los frijoles a las bodegas de racionamiento. La poca disponibilidad del producto solo alcanza para vender una libra por consumidor y a un precio de 196 pesos cubanos (CUP).
Esta medida responde a la limitada disponibilidad de frijoles nacionales, los cuales se ofrecerán de forma controlada y con la correspondiente anotación en la libreta de abastecimientos. Según el Mincin, se pretende “evitar el acaparamiento y acercar la oferta a la población”.
Asimismo, se aclara que “el producto es adicional a la entrega de granos de la canasta familiar normada; es un derecho de compra para el consumidor”. Sobre el precio de venta, aclaran que se rigen por la resolución publicada anteriormente en la Gaceta Oficial de la República.
Con el salario mínimo en Cuba, establecido en 2.100 CUP, y la pensión mínima en 1.528 CUP, la venta de frijoles a 196 CUP por libra resulta inalcanzable para muchas familias. Esta cifra, aunque inferior a la de los mercados privados, refleja la creciente discrepancia entre los ingresos de la población y los precios de los productos básicos.
Las opiniones en las redes sociales son contundentes. Los cubanos expresan su frustración en Facebook, donde muchos cuestionan la eficacia de las medidas del gobierno. “Pasará igual que con el arroz”, advierte Diana Domínguez, quien comenta que las medidas para evitar el acaparamiento son insuficientes debido a la manipulación por parte de los bodegueros. A su vez, otros señalan la escasez de productos en las bodegas, con numerosos testimonios sobre la falta de frijoles y otros alimentos en la canasta básica.
Olga María Mabardi señala que el precio de 196 CUP por libra de frijoles es “como si fuera caviar” y considera que este es un claro ejemplo de cómo la población más vulnerable, incluidos los jubilados, no puede afrontar tales precios. Otros, como Vivian Del Toro, critican que el precio sea demasiado alto, especialmente cuando las pensiones y salarios son insuficientes para cubrir las necesidades básicas.
Arleyn Baeza expresa su enojo al señalar que “ese frijol no viene de otro país, es nuestro arroz, nuestros frijoles”, resaltando que los productos básicos de la canasta familiar están siendo vendidos a precios altos sin que se logre una producción local suficiente.
El descontento también se extiende a la falta de información sobre la entrega de otros productos de la canasta básica. Anay Abreu pregunta por el arroz, un alimento vital que no ha llegado a las bodegas desde hace meses, y otros usuarios como Ofelia Arteaga cuestionan la efectividad de las medidas gubernamentales.
Ana María Cruz de las Casas se queja de que el canal de Telegram, que normalmente proporciona información sobre lo que se distribuye, no está siendo actualizado y que el chat ha sido bloqueado. Esta falta de transparencia añade frustración a la ya compleja situación que viven los cubanos.
El control de precios y la venta limitada no han logrado solucionar los problemas económicos de la Isla. La población se siente atrapada entre altos precios, salarios bajos y la escasez de productos básicos, lo que ha generado una sensación de impotencia y desconfianza hacia las medidas del gobierno.