
La relatora especial de la ONU sobre las repercusiones de las medidas coercitivas unilaterales, Alena Douhan, instó este viernes al gobierno de Estados Unidos a levantar el embargo impuesto sobre Cuba, al presentar su informe sobre el impacto humanitario de estas sanciones.
La experta concluyó que el endurecimiento de las sanciones, particularmente bajo las administraciones de Donald Trump y Joe Biden, ha afectado de manera severa la vida cotidiana de los cubanos, su desarrollo y sus derechos fundamentales.
Douhan, quien visitó la Isla durante diez días, subrayó que las sanciones estadounidenses constituyen la “política de sanciones unilaterales más prolongada en las relaciones exteriores” de Estados Unidos, y que sus consecuencias han empeorado desde 2018, año en que el gobierno de Trump implementó nuevas restricciones.
Entre las medidas más perjudiciales, destacó la inclusión de Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, lo que dificulta el comercio, restringe transacciones financieras y limita la inversión extranjera.
Durante una rueda de prensa, la relatora también criticó la estrategia de “máxima presión” adoptada por Washington, advirtiendo que las sanciones y el aislamiento del régimen cubano tienen un impacto directo en la población.
“Las medidas coercitivas unilaterales han afectado no solo la economía, sino también el disfrute de derechos fundamentales como la salud y la alimentación”, señaló Douhan.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, recibió a Douhan en un encuentro el pasado viernes, donde reiteró la postura del régimen de que el embargo ha marcado la vida de los cubanos durante generaciones.
Pero como era de saberse, en ningún momento mencionó las represiones del gobierno a los opositores, ni tampoco habló de los presos políticos en la Isla. Asimismo, habló de los supuestos esfuerzos del régimen durante las consecuencias del Huracán Melissa, negando que sí hubo una víctima fatal.
A pesar de las críticas internacionales sobre las violaciones de derechos humanos en Cuba, Díaz-Canel destacó la voluntad de la Isla de cooperar con las Naciones Unidas, a pesar de su negativa a permitir visitas de relatores sobre derechos humanos que cuestionen las prácticas del régimen.
Por otro lado, diversas organizaciones de la sociedad civil cubana, como el Consejo para la Transición Democrática en Cuba (CTDC), criticaron la visita de Douhan, cuestionando la parcialidad de sus encuentros.
“Esperamos que la relatora esté abierta a dialogar con toda la sociedad civil cubana, no solo con la oficialista”, indicó el CTDC, que argumentó que el impacto del embargo no puede ser usado como excusa para justificar la falta de respeto a los derechos civiles y políticos, los cuales están consagrados en la Constitución cubana.
Douhan, por su parte, destacó la metodología de La Habana para cuantificar los daños materiales del embargo, pero su informe no aclaró si sus reuniones incluyeron a representantes de organizaciones opositoras que no son reconocidas por el gobierno.

