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Renuncia el gran maestro Mario Alberto Urquía Carreño tras escándalo en la masonería cubana

La crisis institucional en la Gran Logia de Cuba se desató hace meses con la desaparición de 19 mil dólares de la tesorería
Mario Alberto Urquía Carreño, Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba
El Gran Maestro admitió haber aceptado el traslado del dinero a su oficina con la esperanza de que el Patronato lo ingresara en el banco. (Foto © Gran Logia de Cuba – Facebook)

El Gran Maestro de la Gran Logia de Cuba, I.H. Mario Alberto Urquía Carreño, anunció su renuncia al cargo en un comunicado emitido luego de meses de profundas divisiones y conflictos internos dentro de la institución. La decisión fue motivada por la creciente discordia y la imposibilidad de unificar criterios en la aplicación de las leyes masónicas, todo derivado de la desaparición de 19 mil dólares de la tesorería.

La carta renuncia de Urquía Carreño, quien había liderado la Gran Logia en los últimos años, fue dirigida a los Ex Grandes Maestros, Grandes Funcionarios, Diputados Grandes Maestros de Distrito, Asesores Provinciales, y a todos los masones en general. El comunicado subraya que la situación dentro de la masonería cubana ha alcanzado un punto crítico, con opiniones divididas y enfrentamientos entre los miembros, afectando la cohesión y el propósito de la institución.

El conflicto interno, según el comunicado, ha sido exacerbado por interpretaciones personales de las normas que rigen la masonería, lo que ha resultado en la proliferación de odio e insultos entre hermanos que juraron defenderse mutuamente. Este ambiente hostil ha generado preocupación por la posibilidad de agresiones físicas, algo que el Gran Maestro Urquía Carreño considera inaceptable y peligroso para la integridad de la institución.

Urquía Carreño expresó su preocupación por el impacto negativo que esta situación podría tener en la reputación de la Gran Logia de Cuba. Señaló que los ataques recibidos a través de las redes sociales han contribuido a denigrar la imagen de la masonería en la Isla, lo que ha motivado su decisión de renunciar antes de permitir que la división y el conflicto interno continúen deteriorando aún más la institución.

En su escrito, el hombre enfatizó que su renuncia es en bien de la masonería cubana, con la esperanza de que su salida permita la reconciliación y el retorno a los principios que siempre han guiado a la institución. Deja claro que su decisión busca evitar un mayor daño a la Gran Logia y preservar la unidad que ha sido la base de la masonería en la Isla.

Con esta renuncia, la Gran Logia de Cuba enfrenta ahora el desafío de encontrar un nuevo liderazgo que pueda unir a sus miembros y restaurar la paz dentro de la institución. El futuro de la masonería en la Mayor de las Antillas dependerá de la capacidad de sus líderes para superar las diferencias y fortalecer los lazos fraternales que han caracterizado a la organización desde su fundación.

¿Qué ha pasado en la masonería cubana desde la desaparición de los 19 mil dólares?

Desde enero de 2024 la Gran Logia de Cuba se vio envuelta en una crisis profunda tras el robo de 19.000 dólares de la oficina del Gran Maestro Mario Alberto Urquía Carreño. A pesar de que Urquía admitió su responsabilidad en el incidente y se comprometió a devolver el dinero, su demora en denunciar el robo y las sospechas de un posible encubrimiento llevaron a que 18 altos funcionarios de la Logia pidieran su renuncia.

En una sesión especial celebrada el 24 de marzo de 2024, la Alta Cámara Masónica decidió expulsar a Urquía, acusándolo de traición y robo, y nombró a Juan Alberto Kessel Linares como Gran Maestro provisional, con la misión de restaurar la credibilidad de la institución.

Sin embargo, la situación se complicó cuando el régimen cubano, a través del Ministerio de Justicia (Minjus), invalidó la expulsión de Urquía, argumentando que su destitución violó sus derechos al debido proceso y la presunción de inocencia. La intervención de la institución, vista por muchos como un intento de la seguridad del Estado para controlar la masonería cubana, generó una fuerte reacción dentro de la comunidad masónica. A pesar de que Urquía fue restituido como Gran Maestro, la decisión aumentó las tensiones y cuestionó la autonomía de la Gran Logia.

Hace unos días Urquía Carreño habló por primera vez del asunto y horas después presentó su renuncia.

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