
La posibilidad de una acción militar de Estados Unidos contra Cuba ha comenzado a generar resistencia dentro del propio Partido Republicano. Varios senadores cercanos a la mayoría conservadora en Washington han pedido al presidente Donald Trump que mantenga su atención en Irán y evite abrir un nuevo frente en el Caribe, en un momento de alta tensión internacional y desgaste político interno.
El debate, difundido este martes por The Hill, se produce después de que Trump alimentara las especulaciones sobre Cuba con declaraciones en las que afirmó que la isla podría ser “la siguiente”. Aunque el presidente no ha anunciado formalmente una operación militar contra La Habana, sus palabras han provocado preocupación entre legisladores que temen una expansión del conflicto exterior estadounidense.
Irán y Ormuz concentran la presión sobre Washington
El líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, señaló que la prioridad inmediata de Estados Unidos sigue siendo la situación con Irán y el intento de reabrir el Estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético mundial.
“Creo que ahora mismo estamos centrados en nuestra situación actual, que es intentar abrir el estrecho de Ormuz”, declaró Thune al ser preguntado sobre una posible operación contra el gobierno cubano.
El conflicto con Irán se ha prolongado más de lo previsto y ha aumentado la presión sobre la administración Trump. Según la información disponible, el tráfico de carga por Ormuz se ha visto gravemente afectado, con impacto directo en los precios internacionales de la energía y en el costo de la gasolina en Estados Unidos.
En ese contexto, varios republicanos consideran que una intervención contra Cuba podría sobrecargar a las fuerzas armadas estadounidenses y complicar aún más el escenario político antes de las elecciones de medio término.
Republicanos rechazan una campaña militar contra Cuba
Entre las voces más claras contra una operación militar aparece el senador James Lankford, republicano por Oklahoma, quien afirmó que no respaldaría una campaña armada contra la isla.
Al ser preguntado si apoyaría una acción de ese tipo, respondió: “No, no lo haría”. Lankford defendió, en cambio, el uso de sanciones económicas más severas como vía de presión contra el régimen cubano.
La senadora Susan Collins, presidenta del Comité de Asignaciones del Senado, también respondió con un “no” cuando fue consultada sobre si apoyaría una operación militar contra Cuba.
Rand Paul, republicano por Kentucky y una de las voces más críticas del intervencionismo dentro de su partido, fue aún más directo: “Quiero menos guerra, no más”, dijo. “No estoy a favor de una guerra con Cuba”.
Paul sostuvo que la transformación de Cuba debería impulsarse a través de negociaciones, inversión y apertura económica, no mediante una intervención militar. Según el senador, autoridades cubanas estarían abiertas a conversaciones y a inversión estadounidense.
Trump mantiene a Cuba bajo presión
La administración Trump ha intensificado su retórica contra La Habana en los últimos meses. Funcionarios del gobierno han sugerido en varias ocasiones que el régimen cubano atraviesa un momento de debilidad, agravado por la crisis económica interna, la falta de combustible y el aumento de la presión estadounidense.
Trump ya había declarado en marzo, durante un foro de inversión en Miami, que “Cuba es la siguiente”, una frase que disparó interpretaciones sobre un posible giro más agresivo de su política hacia la isla.
El mes pasado, los republicanos del Senado bloquearon una resolución demócrata amparada en la Ley de Poderes de Guerra de 1973, que buscaba impedir una acción militar contra Cuba sin autorización del Congreso. En aquel momento, el argumento republicano fue que no existía una operación militar activa contra la isla.
Sin embargo, el tono dentro del partido parece estar cambiando. Aunque muchos republicanos mantienen una línea dura contra el gobierno cubano y respaldan el endurecimiento de sanciones, cada vez más voces advierten que una guerra o intervención directa podría resultar costosa, impopular y difícil de justificar en medio de la crisis con Irán.
Por ahora, Cuba permanece en el centro de las tensiones entre Washington y La Habana, pero sin una operación confirmada. La advertencia republicana a Trump es clara: presionar al régimen cubano, sí; abrir otra guerra, no.

