
Las solicitudes de nacionalidad española por la Ley de Memoria Democrática registran tasas de aprobación muy altas cuando el expediente se prepara correctamente y cumple los requisitos legales.
Así lo reflejan las declaraciones de Violeta Alonso, presidenta del Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior, quien afirmó que existen “muy pocas denegaciones” entre quienes inician el trámite.
Alonso explicó que la mayoría de los solicitantes que presenta su caso reúne las condiciones exigidas por Ley de Memoraría Democrática aprobada en 2022.
Hasta ahora, unas 306.000 personas ya tienen inscrita la nacionalidad española, dentro de un proceso que acumula alrededor de 2.45 millones de solicitudes en los consulados españoles alrededor del mundo.
El dato resulta clave para miles de cubanos que esperan avanzar en el trámite. La baja cifra de denegaciones indica que el principal obstáculo no está en el rechazo de los casos, sino en la capacidad administrativa para revisar, procesar e inscribir los expedientes.
En tal sentido y a pesar de las mejoras propuestas al proceso, se estima que podría tardar todavía entre cuatro y cinco años en completarse todas las solicitudes.
Alonso consideró ese plazo como “razonable” por la magnitud de la acumulación. La avalancha de solicitudes ha desbordado una red consular que ya enfrentaba presión por el crecimiento de la ciudadanía española en el exterior.
Cuba entre los países con más solicitudes
Cuba aparece entre los países más impactados por esta demanda. Según confirmó el diario 14ymedio, más de 600.000 cubanos han solicitado o iniciado el proceso en el Consulado de España en La Habana.
Datos atribuidos al Ministerio español de Asuntos Exteriores indican que la cifra incluye a quienes entregaron formalmente el expediente y a quienes pidieron cita antes del cierre del plazo límite, fijado para el 22 de octubre de 2025.
De ese total, más de 196.000 personas acudieron físicamente a la sede consular habanera. Otras 400.000 solicitudes siguen pendientes de cita. A ese volumen se suman los cubanos que han gestionado la nacionalidad desde terceros países, especialmente Estados Unidos, donde reside una parte importante de la diáspora.
El interés masivo por la nacionalidad española refleja también la búsqueda de salidas legales ante la crisis de Cuba.

La falta de oportunidades, el deterioro económico y la ausencia de libertades bajo el régimen comunista empujan a muchos ciudadanos a mirar hacia España como una vía de movilidad, residencia y futuro para sus familias.
El volumen de trámites obligó a España a reforzar su oficina consular en La Habana. En enero, Madrid contrató personal local mediante la agencia estatal Palco, vinculado a Gaesa, por más de 1.1 millones de euros. El acuerdo contempla 87 auxiliares de oficina durante cuatro años para apoyar la gestión documental.
Ese personal puede ayudar a ordenar y digitalizar expedientes, pero la resolución final y la inscripción de la nacionalidad siguen bajo responsabilidad del Consulado.
Por eso, el refuerzo no elimina por completo el cuello de botella. Miles de solicitantes continúan pendientes de cita o de respuesta.
La Ley de Memoria Democrática permite optar por la nacionalidad a hijos y nietos de españoles originarios que perdieron o renunciaron a su nacionalidad por exilio político, ideológico, religioso, de orientación o identidad sexual.
También incluye a hijos nacidos fuera de España de mujeres españolas que perdieron la nacionalidad al casarse con extranjeros antes de la Constitución de 1978.
El fenómeno supera el caso cubano. Las oficinas con más solicitudes están en Argentina, México, São Paulo, Cuba y Miami. Solo Buenos Aires registra unas 650.000 peticiones.

