
El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla afirmó este jueves, durante una entrevista con ABC News en La Habana, que las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos están “estancadas”, mientras elevó el tono contra Washington, culpando a la administración de Donald Trump de escoger un “camino peligro”.
El funcionario del régimen comunista aseguró que no ve avances en el diálogo bilateral y advirtió que una operación militar estadounidense podría provocar consecuencias graves.
Rodríguez dijo que toma “muy en serio” las declaraciones de Trump y sostuvo que Cuba ejercerá su “derecho a la legítima defensa” si recibe un ataque militar.
Sus palabras llegan después de que el mandatario estadounidense afirmara en Florida que, tras una operación en Irán, “Cuba va a ser la próxima” y que Estados Unidos tomaría control de la Isla “casi inmediatamente”.
El máximo representante de la diplomacia castrista acusó al gobierno estadounidense de escoger una ruta que podría derivar en una catástrofe humanitaria, la pérdida de vidas cubanas y estadounidenses, e incluso en un “baño de sangre en Cuba”.
El mensaje busca colocar a La Habana como víctima de una escalada externa, aunque el régimen evita asumir responsabilidades por la crisis política, económica y social que golpea a la población.
Rodríguez insistió en que Cuba “no es una amenaza” para la seguridad nacional, la política exterior, la economía ni el estilo de vida de Estados Unidos. También afirmó que La Habana está dispuesta a conversar sobre varios asuntos bilaterales, pero dejó fuera cualquier discusión sobre el sistema político cubano o los asuntos internos del país.
Esa posición confirma el límite impuesto por la dictadura a cualquier negociación real. El gobierno cubano acepta hablar de temas prácticos, pero rechaza debatir reformas políticas, apertura democrática, libertades civiles o denuncias de persecución. Rodríguez también negó los señalamientos sobre violencia, falta de derechos y mala gestión gubernamental.
En las últimas semanas, Trump ha reiterado que el sistema político cubano necesita cambiar “dramáticamente” y ha dicho que Washington hará “algo con Cuba muy pronto”. En una de sus declaraciones más fuertes, sugirió incluso la posibilidad de enviar el portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de las costas cubanas, a unas 100 yardas, como forma de presión.
Hasta ahora, la administración estadounidense ha recurrido principalmente a medidas económicas. Entre ellas figura un embargo petrolero impuesto el 30 de enero, que restringió el acceso de La Habana a envíos de crudo extranjero, incluidos los procedentes de Venezuela. Esa decisión coincide con una crisis de combustible y apagones extendidos en la isla.
La Casa Blanca también anunció nuevas sanciones contra miembros del régimen cubano señalados por corrupción, violaciones graves de derechos humanos o apoyo material al gobierno de La Habana. Según la información divulgada por Washington, las medidas buscan aumentar la presión sobre sectores vinculados al aparato estatal y de seguridad.
El gobierno cubano condenó este jueves las nuevas sanciones y restricciones de Estados Unidos. La Cancillería acusó a Washington de llevar el bloqueo económico a niveles “extremos e inéditos” y rechazó una orden ejecutiva firmada por la Casa Blanca el 1 de mayo, que endurece las limitaciones económicas, financieras y comerciales contra la isla.
El régimen también intenta presentar el conflicto como una agresión externa, mientras la población enfrenta apagones, escasez de combustible, deterioro de los servicios y una economía cada vez más golpeada.
En marzo, Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que su gobierno mantenía conversaciones discretas con Estados Unidos desde hacía semanas, en medio de la creciente presión de Trump.
Sin embargo, Rodríguez dejó claro que esas gestiones no han dado resultados. “No veo progreso”, afirmó en la entrevista. La cúpula castrista no quiere ceder ante las exigencias de Trump y el secretario de Estado Marco Rubio. De hecho, dejó vencer un supuesto ultimátum para que liberar presos políticos.

