
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó nuevamente el tono de su presión contra el régimen cubano al afirmar que podría “tomar Cuba casi inmediatamente” después de resolver el conflicto con Irán.
Las declaraciones se produjeron durante una cena privada en West Palm Beach y coincidieron con una nueva orden ejecutiva que amplía las sanciones contra sectores estratégicos de la economía cubana.
El mandatario republicano dijo que, tras su regreso de Irán, podría ordenar el despliegue de un portaaviones cerca de las costas cubanas. Mencionó al USS Abraham Lincoln y sostuvo que el régimen terminaría rindiéndose ante la presencia militar estadounidense.
La frase generó una fuerte reacción en las redes sociales, donde muchos cubanos pidieron que no se demore más la ayuda para sacarse de encima la dictadura que ha gobernado la isla por casi 70 años.
Trump aseguró que primero terminaría ese “trabajo” en Irán antes de mirar hacia Cuba. “Me gusta acabar los trabajos”, afirmó durante el acto privado, en una declaración que volvió a colocar el futuro político de la isla en el centro del debate en Washington.
Sin embargo, el tema central es que no está claro cuándo EEUU daría por finalizada su campaña en la nación persa. Al inicio, Trump prometió que serían entre cuatro y seis semanas, pero el conflicto ya va por décima semana.
De momento, hay más sanciones en puerta para La Habana
Las palabras de Trump llegaron horas después de que la Casa Blanca anunciara nuevas sanciones contra el gobierno cubano. La medida busca castigar a personas y empresas, extranjeras o estadounidenses, que participen en actividades capaces de generar ingresos en divisas para La Habana.
La orden ejecutiva se centra en áreas sensibles como minería, energía, defensa y servicios financieros. Quienes hagan negocios con entidades vinculadas al régimen podrían enfrentar el bloqueo total de sus activos en Estados Unidos. También se contemplan restricciones contra bancos extranjeros que faciliten transacciones consideradas significativas.
El alcance de la medida va más allá de funcionarios del gobierno. También puede afectar a empresarios, intermediarios y familiares de personas sancionadas. Además, los incluidos en esos criterios no podrán viajar a Estados Unidos, salvo autorización expresa del secretario de Estado, Marco Rubio, por razones de interés nacional.
Washington justificó la decisión al considerar que las políticas del régimen castrista representan una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior estadounidense.
El documento oficial también señala que las acciones de La Habana resultan contrarias a los valores de las sociedades libres y democráticas, en una crítica directa al sistema comunista que gobierna Cuba desde hace más de seis décadas.
Cubanos reaccionan en redes sociales
Las declaraciones provocaron entusiasmo, escepticismo y preocupación en redes sociales. Algunos usuarios celebraron la posibilidad de una presión decisiva contra el castrismo. Otros recordaron promesas anteriores incumplidas y advirtieron que una acción militar podría poner en riesgo a familias que permanecen dentro de la isla.
Entre los comentarios recogidos, varios cubanos expresaron esperanza por un cambio político. Otros pidieron prudencia y señalaron que “ver para creer” sigue siendo la postura de muchos ante anuncios de alto impacto.
También hubo mensajes que rechazaron cualquier escenario de guerra, bajo el argumento de que las bombas no distinguen entre dirigentes y población civil.
La legisladora cubanoamericana María Elvira Salazar respaldó la nueva política y dijo que la etapa de “apaciguamiento” había terminado. Su reacción refleja el apoyo de sectores republicanos de Florida a una línea más dura contra La Habana, en un momento en que la comunidad cubana mantiene un peso político relevante en el sur del estado.
