
Rodrigo Paz Pereira, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), obtuvo la presidencia de Bolivia al ganar el balotaje con el 54.5% de los votos, frente a su contrincante, Jorge Quiroga Ramírez, abanderado del Partido Alianza Libre (AL), que sumó 45.5% de los sufragios.
La victoria de Paz Pereira significa el fin de la hegemonía del Movimiento Al Socialismo (MAS), partido que estuvo en el poder a lo largo de 20 años a través del actual presidente Luis Arce y el expresidente Evo Morales, con una interrupción del gobierno interino de Jeanine Áñez Chávez.
Los problemas internos, así como la crisis económica y social provocada por el gobierno de Arce, provocaron el declive del MAS, cuyo candidato, Eduardo del Castillo, se quedó en la primera vuelta con 3.17% de los votos.
Paz Pereira tiene 58 años y cuenta con una extensa trayectoria política, entre los que destacan sus cargos como alcalde de Tarija y senador. Como parte de su plan de gobierno, el nuevo presidente ha prometido una serie de reformas que, aunque se presentan como necesarias para el país, podrían ser difíciles de implementar debido al panorama fiscal y a las divisiones internas en el Congreso.
En su campaña, destacó tres pilares principales para su gobierno. El primero es la implementación de un “capitalismo para todos”, que incluye una reducción de cargas tributarias y aranceles, y un sistema de banda cambiaria.
El objetivo es fomentar la inversión privada y extranjera, lo que representaría un cambio radical respecto al modelo socialista y estatalista impulsado por el MAS. El desafío será manejar el déficit fiscal cercano al 10% del PIB y evitar un aumento en la inflación debido a la eliminación de subsidios al combustible, que podría generar descontento social.
El segundo eje de su plan es la descentralización del presupuesto público. Con su “Agenda 50/50”, Paz busca una distribución equitativa del presupuesto nacional entre el Estado central y las regiones del país, que históricamente han sido marginadas en términos de recursos.
Aunque la autonomía regional fue consagrada en la Constitución durante los gobiernos del MAS, nunca se implementó plenamente. Paz, al no contar con mayoría absoluta en el Congreso, necesitará el apoyo de gobernaciones y alcaldías, lo que podría generar conflictos con el poder central.
Finalmente, propone una reforma del Estado, que incluye la congelación de empresas públicas con déficits operativos, un sistema digital para las compras estatales y un aumento en los controles anticorrupción.
Su propuesta también incluye la eliminación de beneficios para políticos y el recorte de gastos superfluos, lo que se traduce en una ambiciosa reestructuración del aparato estatal. Sin embargo, algunos analistas advierten que estas reformas requieren cambios en la constitución, lo que podría generar resistencia en el legislativo.
El PDC tendrá en el Parlamento Plurinacional 70 de los 155 escaños. Por su parte, Alianza Libre sumó 53 legisladores y la Unidad Opositora 35 representantes. El MAS, que llegó a controlar los cuatro poderes del Estado, apenas conservará dos curules, lo que refleja su derrumbe político.

