
Rusia prepara una nueva donación de insumos para el sistema de salud pública destinados a las provincias de Santiago de Cuba y Matanzas, en medio de la grave crisis que atraviesa el sector sanitario en la Isla.
El anuncio fue realizado por el gobernador de San Petersburgo, Alexander Dmitrievich Beglov, durante un encuentro oficial con el viceprimer ministro cubano y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva Fraga, quien se encuentra de visita en esa ciudad rusa.
Según lo informado en el edificio Smolny, sede del Gobierno de San Petersburgo, la ayuda debe llegar en los próximos días. De acuerdo con la Cancillería cubana, Beglov reiteró su respaldo político a La Habana y su disposición a ampliar la cooperación con las provincias cubanas, hermanadas con San Petersburgo desde 2025.
A Pérez-Oliva Fraga, sobrino-nieto de Fidel y Raúl Castro, lo acompañó en su viaje a Rusia el ministro de Salud Pública, José Ángel Portal Miranda. Ambos participaron en la XXIII sesión de la Comisión Intergubernamental Cuba-Rusia
El viceprimer ministro cubano expresó el interés del régimen castrista en extender la colaboración bilateral hacia áreas como la educación, la cultura y la industria biofarmacéutica, además de reforzar los vínculos comerciales y económicos entre ambos países. A la cita también asistió el embajador cubano en Moscú, Enrique Orta González.
Esta no es la primera ayuda de San Petersburgo. En diciembre pasado, el gobernador Beglov envió a Cuba tres ambulancias completamente equipadas con ventiladores, electrocardiógrafos, reguladores de presión, inhaladores y aspiradores.
Esos vehículos fueron destinados a La Habana, Matanzas y Santiago de Cuba, mientras que un automóvil Lada Iskra quedó asignado al Ministerio de Salud Pública para labores administrativas.
En ese momento el gobernante ruso presentó la entrega como el cumplimiento de una promesa hecha durante una visita previa a la Isla a mediados del año pasado. En la ceremonia de embarque, aseguró que las ambulancias ayudarían a mejorar la atención médica en las provincias beneficiadas.
En paralelo, el embajador ruso en La Habana, Víctor Koronelli, defendió la estrecha cooperación entre ambos gobiernos y destacó otros proyectos conjuntos en sectores como la energía, las finanzas y la inversión.
Estas donaciones llegan en un contexto marcado por el deterioro acelerado del sistema sanitario cubano. El sector enfrenta escasez extrema de medicamentos e insumos, deterioro de hospitales, falta de personal médico y suspensión de cirugías por carencia de combustible.
La crisis golpea de lleno la atención cotidiana y compromete indicadores esenciales de salud pública. El propio régimen castrista reconoció que más de 97.000 cubanos esperan por una cirugía médica que no ha podido realizarse y la lista de espera se ha acrecentado en los últimos meses, pues el sistema sanitario público no es capaz de atender los casos pendientes.
Los indicadores que una vez se vanaglorió el régimen están empeorando. Entre los datos más preocupantes figura el aumento de la mortalidad infantil, que llegó a 8,2 por cada mil nacidos vivos en julio pasado, frente a 3,9 en 2018.
A eso se suma la pérdida de más de 30.000 médicos entre 2021 y 2024, junto a miles de enfermeros y estomatólogos, según las cifras recogidas en el contenido suministrado. Ese vaciamiento ha dejado consultorios cerrados y servicios hospitalarios sin especialistas.
También persisten faltantes en casi todos los grupos farmacológicos, incluidos antibióticos, antihipertensivos, analgésicos, psicofármacos y anticonvulsivantes. La ausencia de jeringuillas, sondas, catéteres y citostáticos afecta incluso a hospitales que atienden pacientes graves y oncológicos.
En ese escenario, la flota de ambulancias apenas cubre alrededor del 40% de la demanda, lo que obliga a usar patrullas policiales o vehículos particulares para trasladar enfermos.

