
El sábado 17 de agosto de 2024, en medio de un caluroso verano, los cubanos enfrentarán otra jornada de intensos apagones, sobre todo en el horario pico, cuando la Unión Eléctrica (UNE) pronostica desconectar 820 MW de energía por déficit de generación.
Desde las 07:46 horas de la mañana, el país sufre de cortes de energía debido a que no es posible suplir la demanda energética. A miles de hogares en toda la Isla, a excepción de la protegida capital La Habana, se les irá quitando la corriente eléctrica en la media que avance el día y aumente el consumo. Según el reporte oficial de la UNE, la situación se complicó aún más cuando las unidades 2 de la Central Termoeléctrica (CTE) Santa Cruz y 3 de la CTE Rente salieron de servicio de manera imprevista, agravando la crisis.
Actualmente, varias unidades generadoras clave se encuentran fuera de servicio por averías. Entre ellas, las unidades 1 y 2 de la CTE Santa Cruz, la unidad 5 de la CTE Nuevitas, la unidad 3 de la CTE Rente y la unidad 2 de la CTE Felton. A esto se suman limitaciones en la generación térmica que reducen en 449 MW la capacidad operativa del SEN. Además, 38 centrales de generación distribuida están fuera de servicio debido a la falta de combustible, lo que afecta 229 MW adicionales.
Con este panorama, la UNE pronostica que, para el pico de demanda nocturna, la disponibilidad será de 2470 MW, mientras que la demanda máxima alcanzará los 3220 MW, lo que resultará en un déficit de 750 MW. De mantenerse las condiciones previstas, se estima una afectación de 820 MW en el horario pico, prolongando aún más el sufrimiento de la población.
Críticas de la población en redes sociales
Desde hace meses no se ven en las calles las protestas populares con cacerolazos en contra de la deficiente gestión del gobierno en el asunto del déficit energético. Ahora los cubanos canalizan sus frustraciones sobre los apagones por medio de incendiarios comentarios en redes sociales. Aunque estos son vertidos en las cuentas oficiales del propio gobierno, la realidad no cambia.
Por ejemplo, ciudadanos como Carlos Valdez se preguntan por qué La Habana no sufre la misma planificación de apagones que el resto del país. “¿Cuál es el motivo?”, cuestiona Valdez, exigiendo una explicación de las autoridades.
Por su parte, Ernesto Rodríguez López, expresa su frustración al señalar que la situación “se le fue de las manos a los principales dirigentes del país”. Denuncia que los trabajadores del sector eléctrico están agotados, constantemente reparando unidades generadoras con parches que no ofrecen garantías de fiabilidad a largo plazo.
Raunel Sánchez, de 37 años, manifiesta su incredulidad ante lo que califica como un “descaro” por parte del gobierno. Asegura que, desde la eliminación del CUC, el país ha recibido millones de dólares que, según él, no han sido destinados a mejorar el sistema eléctrico. Sus dudas sobre el uso de esos fondos reflejan un sentimiento de desconfianza cada vez más generalizado.
A pesar de las promesas de un verano sin apagones, la realidad ha sido muy diferente para la mayoría de los cubanos. Yadira Bravo lamenta el “desamparo total” que siente la población ante un gobierno que, según ella, “se burla del pueblo”. Con apagones de hasta 12 horas, las noches se han convertido en una pesadilla para muchos, especialmente para los niños y ancianos que no pueden dormir debido al calor sofocante.
David Yayito Requeiro cuestiona dónde quedó la “estrategia de verano” prometida por el gobierno, criticando que, tras más de un año de reparaciones y planificación, “les volvió a salir todo mal”. Mientras tanto, en San Antonio de los Baños, Susana Izquierdo describe cómo el servicio eléctrico fue cortado por casi 16 horas, lamentando la “vida tan miserable y triste” que soporta el cubano de a pie.

