
Los severos apagones que enfrentan los cubanos desde los últimos meses seguirán más fuertes en el verano, pues en esa época de vacaciones la demanda aumenta (generalmente más de 3.000 MW) y, según directivos de la Unión Eléctrica (UNE), solo habrá garantizados 1.200 MW de generación en las grandes centrales termoeléctricas (CTE).
En entrevista publicada en el diario oficialista Granma, Julio González Céspedes, director de Mantenimiento de la UNE, explica que se trabaja para concluir los mantenimientos programados y las averías imprevistas antes de los meses de julio y agosto.
González Céspedes refirió que, desde este jueves y durante diez jornadas, la máquina tres de la central termoeléctrica (CTE) Carlos Manuel de Céspedes, de Cienfuegos, recibirá un mantenimiento ligero, para retornar con 145 MW.
Asimismo, comentó que, recientemente, el bloque uno de la CTE Lidio Ramón Pérez, de Felton, en Mayarí, recibió un mantenimiento ligero durante 25 días, con acciones como el lavado de la caldera, el cambio de tuberías en un sector crítico, y el remplazo de cestos dañados. En el verano está prevista una fluctuación entre 215 y 225 MW.
El directivo de la UNE también significó que el bloque dos de la CTE Ernesto Guevara, de Santa Cruz, con un desgaste debido a tres ciclos incumplidos de mantenimiento capital, recibirá uno ligero cuando sincronice la unidad uno, a inicios de julio, con 90 MW, luego de 77 días de paro planificado.
Por otra parte, está prevista la salida de la CTE Antonio Guiteras, de Matanzas, durante cuatro fechas, para el lavado de los cestos de los CAR, ensuciados a menudo por el tipo de combustible empleado –crudo cubano con alto contenido de azufre–. Todo ello antes de julio.
Sin embargo, en el mejor escenario solo tendrían disponible 1.200 MW, muy lejos de los casi 2.000 MW de potencia instalada (disponible teóricamente). Por lo tanto, la superación de las más de 12 horas de apagón diario dependerá de la disponibilidad de diésel refinado para echar a andar los grupos de electrógenos de generación distribuida, con el objetivo de cubrir el déficit que dejan las CTE para satisfacer la demanda total.
Según González Céspedes, la crisis actual del sector eléctrico cubano se debe a “los efectos de las sanciones del bloqueo del Gobierno de Estados Unidos y su carácter extraterritorial”, que “dificultan las negociaciones” para que Cuba obtenga recursos financieros y que los pueda dedicar a inversiones en la infraestructura eléctrica.
El argumento del funcionario queda totalmente invalidado si se toma como ejemplo que en el mismo país, supuestamente “bloqueado”, se dedican más del 40% del presupuesto de inversiones para la construcción de hoteles. Todo ese dinero es canalizado desde las arcas públicas hacia el Grupo de Administración Empresarial (GAESA), en poder de los militares cubanos.