
La minera canadiense Sherritt International frenó este martes 19 de mayo su decisión de disolver los negocios conjuntos con empresas estatales en Cuba. La firma dio marcha atrás al desmantelamiento anunciado la semana pasada, motivado por las sanciones del Gobierno de Estados Unidos.
El anuncio frena la ruptura con General Nickel Company S.A. (GNC), copropietaria de la empresa mixta Moa Nickel S.A. La compañía minera notificó el cambio de postura mediante una declaración oficial emitida desde su sede central.
⚠️⚠️#Ahora. Sherritt da marcha atrás y mantendrá sus activos en Cuba
La minera canadiense Sherritt International anunció este martes que revertirá su decisión de liquidar sus activos en #Cuba, aunque mantendrá suspendidas sus operaciones en la isla debido a las recientes… pic.twitter.com/8ZDocruTlE
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) May 19, 2026
Sherritt desistió de los pasos de disolución y renuncia relacionados con sus intereses en la isla. La empresa confirmó que retiró la solicitud de aceleración del proceso presentada ante el Tribunal del Rey de Alberta.
La firma adoptó la medida tras consultar a asesores, autoridades gubernamentales y partes involucradas. La resolución altera el cronograma de salida drástico que la multinacional canadiense comunicó formalmente hace siete días.
A pesar del giro estratégico, la corporación mantiene suspendida su participación directa en las actividades en Cuba. La dirección evalúa opciones para cumplir con la orden ejecutiva estadounidense que fija como límite el 5 de junio.
La directiva de Donald Trump exige liquidar negocios con el conglomerado militar cubano GAESA. Washington sancionó a Moa Nickel S.A. por operar en el sector estratégico de metales y minería controlados por el Estado.
El plan inicial de la minera contemplaba abandonar la participación en Energás S.A. El proyecto también incluía la renuncia a contratos de servicios de perforación y otros activos petroleros en territorio cubano.
La propuesta original estipulaba dividir los activos al 50 % con la estatal cubana GNC. Sherritt planeaba conservar la refinería en Fort Saskatchewan, mientras Cuba asumiría el control de la mina en Holguín.
La compañía alegó inicialmente que las sanciones estadounidenses afectaban de forma material su viabilidad operativa. La gerencia pretendía utilizar la vía judicial canadiense para evitar un arbitraje que duraría varios años.
Actualmente, Sherritt reconoce que enfrenta severas dificultades operativas, financieras y legales en el Caribe. La multinacional busca alternativas de negocio, aunque admite la falta de garantías sobre plazos o acuerdos futuros.
La empresa mantiene comunicación constante con autoridades gubernamentales para preservar el valor de sus inversiones. La declaración oficial omitió especificar si las gestiones actuales incluyen negociaciones directas con Washington.
El Consejo Económico y Comercial EEUU-Cuba sugirió que la firma busca un acuerdo bajo la Ley Helms-Burton. La organización recordó un pacto similar de 1997 entre ITT Corporation y firmas italianas por activos reclamados.

