
Una médica venezolana identificada como Rubeliz Bolívar fue arrestada el sábado por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés) y de la Patrulla Fronteriza en el Aeropuerto Internacional de McAllen, Texas, cuando intentaba tomar un vuelo hacia California para acudir a una entrevista relacionada con su proceso de asilo.
Junto a ella fue retenida su hija de cinco años, ciudadana estadounidense, en un episodio que expone la presión que enfrentan migrantes con casos aún sin resolver.
De acuerdo con el testimonio ofrecido por la familia a Telemundo 51, Bolívar presentó su documentación y explicó el motivo del viaje antes de abordar. Según esa versión, la respuesta de los agentes fue que ella era venezolana y que eso “no importaba”.
Arresto en el aeropuerto de McAllen
Tras la detención, madre e hija fueron llevadas a un centro de reclusión en McAllen. La menor permaneció retenida durante unas 16 horas hasta que fue entregada a sus abuelos. Bolívar, en cambio, fue enviada más tarde al Centro de Detención del Valle de ICE.
Su esposo, Milenko Faría, aguardaba en California la llegada de ambas. En declaraciones a la prensa este lunes, describió el golpe que supuso para la niña.
“Una niña de cinco años no debería estar pasando por esto. Ella debía estar pensando en divertirse, en jugar, en ser feliz como siempre lo ha sido”.
“Ayer me llamó que la transfirieron al Centro de Detención del Valle de ICE. Me ha dicho que el trato ha sido bien. Se ha mantenido fuerte. Ella es una mujer fuerte y es un roble. Pero sí, escucho en su voz, detrás de eso, que ella no está bien”, añadió.
Médica con casi una década en EEUU
La familia sostiene que Bolívar llevaba casi diez años en Estados Unidos y ejercía como doctora de emergencias en el sistema de salud del sur de Texas, una región reconocida por el propio gobierno federal por la escasez de personal médico.
También asegura que tenía un permiso laboral válido hasta 2030 y una solicitud de residencia en curso vinculada al proceso migratorio de empleo de su esposo.
Una abogada que no participa en el expediente señaló que las autoridades “están siguiendo las reglas del juego nuevo” y que, bajo esos criterios, no le otorgarían ninguna visa aunque se presentara a la entrevista de asilo.
El caso de Bolívar no es único, pues se trata del segundo arresto de un médico venezolano en menos de una semana en el sur de Texas.
El 6 de abril, Ezequiel Véliz fue detenido en un punto de control del condado de Kenedy mientras viajaba a Houston junto a su esposo, ciudadano estadounidense. La mujer laboraba en UT Health Rio Grande Valley y esperaba una visa tramitada por su empleador, pero su estatus había expirado durante la espera.
Según declaró al diario El País el director de Médicos Unidos Venezuela, en Estados Unidos hay más de 2.000 médicos venezolanos y el 90% mantiene algún trámite migratorio pendiente. Esa realidad los deja expuestos a decisiones como las que, bajo la actual política migratoria de la administración Trump, ya empiezan a repetirse en Texas.

