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Socio multimillonario de Habanos S.A. es acusado en EEUU por fraude y lavado de dinero

Las autoridades de EEUU presentaron una demanda civil para decomisar aproximadamente 15 mil millones de dólares en bitcoin que, según los fiscales, constituían productos o instrumentos de las presuntas operaciones de fraude y lavado.
Habanos S.A. alcanza cifra récord de ventas a nivel mundial
El origen de la operación se remonta a 2020, cuando Imperial Brands decidió vender su negocio internacional de cigarros premium (Captura de pantalla © Canal Caribe – YouTube)

Uno de los empresarios situados detrás de la mitad privada de Habanos S.A. se ha convertido en un serio problema para el lucrativo negocio internacional del tabaco cubano, según ha revelado este jueves una investigación del Financial Times.

Chen Zhi, multimillonario nacido en China y antiguo ciudadano camboyano, enfrenta en Estados Unidos cargos federales por conspiración para cometer fraude electrónico y lavado de dinero, mientras las sanciones contra su entramado empresarial han terminado alcanzando la estructura que controla parte de la comercializadora de Cohiba, Montecristo y otras de las marcas más valiosas de Cuba.

Una investigación de Financial Times reconstruye cómo Chen terminó vinculado al negocio de los habanos y cómo su caída ha abierto otro frente de incertidumbre para una industria cubana que ya sufría problemas de producción, escasez de suministros, dificultades logísticas y una polémica estrategia de aumentos de precios.

La conexión de Chen con Habanos S.A. no es directa, sino que atraviesa una cadena de sociedades. Pero su peso económico era considerable: documentación societaria ha situado su participación indirecta en aproximadamente el 28,55% de Habanos S.A., lo que lo convertía en el mayor propietario privado individual conocido dentro de la estructura y en un importante socio económico del Estado cubano en el negocio de los puros.

¿Cómo terminó Chen Zhi dentro del negocio de Habanos?

El origen de la operación se remonta a 2020, cuando Imperial Brands decidió vender su negocio internacional de cigarros premium.

La multinacional británica anunció entonces que Allied Cigar Corporation adquiriría por 1.040 millones de euros la división internacional, una operación que incluía una participación del 50% en Habanos S.A., además de compañías dedicadas a la distribución internacional de los cigarros cubanos. Imperial Brands confirmó públicamente los detalles de aquella venta.

La otra mitad de Habanos permanece en manos de la estatal Cubatabaco. Durante años, sin embargo, la identidad final de varios propietarios de Allied Cigar estuvo oculta detrás de una compleja estructura de sociedades registradas en distintas jurisdicciones.

Posteriormente se conoció que Chen controlaba Simply Advanced Limited, una sociedad de Islas Vírgenes Británicas que poseía el 57,1% del vehículo inversor situado encima de Allied Cigar. Al recorrer toda la cadena societaria hasta Habanos S.A., su participación económica indirecta equivalía al 28,55% de la empresa cubana.

La propia Tabacalera reconoció a finales de 2025 que Chen era el accionista mayoritario de Allied Cigar y aseguró entonces que se estaban tomando medidas para apartarlo de las operaciones.

EEUU acusa al multimillonario de fraude y lavado de dinero

El problema estalló públicamente el 14 de octubre de 2025, cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos reveló una acusación federal contra Chen Zhi.

La Fiscalía Federal del Distrito Este de Nueva York lo acusa de conspiración para cometer fraude electrónico y conspiración para lavar dinero. Según la acusación, Prince Holding Group, conglomerado fundado y dirigido por Chen, habría operado complejos en Camboya donde personas víctimas de trata eran obligadas a ejecutar estafas de inversión con criptomonedas contra ciudadanos de Estados Unidos y otros países.

Los fiscales sostienen que esas operaciones generaron miles de millones de dólares mediante modalidades de fraude conocidas como “pig butchering”, en las que las víctimas son contactadas y manipuladas durante semanas o meses antes de ser inducidas a transferir grandes cantidades de dinero.

Es importante señalar que se trata de alegaciones del Gobierno estadounidense. Chen no ha sido condenado en ese proceso y conserva la presunción de inocencia frente a los cargos presentados en EEUU. El propio Departamento de Justicia recalca que una acusación formal no equivale a una declaración de culpabilidad.

EEUU busca decomisar 15.000 millones de dólares

La magnitud del caso quedó todavía más clara con otra acción del Departamento de Justicia. Las autoridades estadounidenses presentaron una demanda civil para decomisar aproximadamente 127.271 bitcoins que, según los fiscales, constituían productos o instrumentos de las presuntas operaciones de fraude y lavado.

En el momento en que se presentó la acción, las criptomonedas estaban valoradas en aproximadamente 15.000 millones de dólares y ya se encontraban bajo custodia del Gobierno de Estados Unidos.

El DOJ la describió como la mayor acción de decomiso presentada hasta entonces por el Departamento de Justicia. Si Chen fuese condenado por los cargos federales, podría enfrentar una pena máxima combinada de hasta 40 años de prisión.

Empresa que conecta a Chen con Habanos está sancionada por EEUU

Para el negocio cubano existe un elemento particularmente delicado. El mismo día que se reveló la acusación penal, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro incluyó a Chen y a decenas de empresas vinculadas al Prince Group en su lista de sanciones.

Entre ellas aparece Simply Advanced Limited. La base oficial de sanciones de OFAC identifica a Simply Advanced Limited como una entidad vinculada directamente a Chen Zhi. Es precisamente esa compañía la que se encuentra dentro de la cadena societaria mediante la cual el empresario mantenía su participación en Allied Cigar y, finalmente, en Habanos S.A.

Esto no significa que Habanos S.A. haya sido acusada de participar en las presuntas actividades criminales de Prince Group. Tampoco el Departamento de Justicia ha imputado a Habanos, Allied Cigar o Tabacalera por los delitos atribuidos a Chen.

El problema es empresarial y financiero: las sanciones sobre el principal accionista de la estructura privada y sobre sociedades utilizadas para mantener sus activos han obligado a buscar mecanismos para separar sus participaciones del resto del negocio.

Liquidadores entran en escena y el futuro de la participación queda enredado

Después de la caída de Chen, tribunales y liquidadores comenzaron a intervenir varias compañías de su entramado internacional. Financial Times señala que el 9 de enero de 2026 un tribunal de Islas Vírgenes Británicas designó liquidadores provisionales para unas 30 empresas asociadas con Chen y Prince Group. Entre ellas estaba Simply Advanced Limited, el vehículo que lo conectaba con la propiedad de Habanos.

La situación también provocó problemas alrededor de Tabacalera. Las dificultades derivadas de las sanciones y de la incertidumbre sobre el accionista mayoritario llevaron a bancos a restringir relaciones financieras y a la compañía española a buscar protección mediante mecanismos de reestructuración.

La batalla para desprenderse de la participación vinculada con Chen se ha complicado por procedimientos en distintas jurisdicciones. Ese es precisamente uno de los puntos que convierte el escándalo en un problema para Cuba: no se trata únicamente de la reputación de un empresario extranjero, sino de quién controla y cómo puede operar la estructura propietaria del 50% privado de uno de los principales generadores de divisas de la Isla.

Habanos venía de ganar cifras récord

El choque ocurre después de varios años especialmente lucrativos para Habanos S.A. La compañía alcanzó una facturación récord de 827 millones de dólares durante 2024, un incremento del 16% respecto al año anterior. La propia empresa confirmó que China, España, Suiza, Reino Unido y Alemania fueron sus cinco mercados principales por valor de ventas.

El mercado chino tiene una importancia especial. Ya desde años anteriores, China se había convertido en el principal comprador de cigarros cubanos por valor de ventas, un cambio que coincidió con una agresiva estrategia para presentar Cohiba, Trinidad y otras líneas como productos de lujo extremo.

En 2022 Habanos comenzó a equiparar determinados precios internacionales con los elevados niveles de Hong Kong. Financial Times destaca que un Cohiba Behike 52 que costaba unos 55 euros en enero de 2022 llegó a venderse por aproximadamente 230 euros en enero de 2026. Los aumentos contribuyeron a elevar los ingresos de Habanos, pero también alejaron a consumidores tradicionales y dieron espacio a competidores de República Dominicana y otros productores latinoamericanos.

Según el análisis del diario financiero británico, los ingresos de Habanos aumentaron alrededor de 45% entre 2021 y 2024, al mismo tiempo que los problemas estructurales de la producción cubana continuaban.

La contradicción ya era visible dentro de la Isla: mientras los habanos se venden internacionalmente como artículos de lujo, productores y trabajadores vinculados al tabaco cubano han enfrentado las limitaciones y el fuerte control estatal sobre el sector.

Otro problema para una industria golpeada por la crisis cubana

La incertidumbre alrededor de Chen llega además en un momento especialmente complejo. En julio, Habanos S.A. confirmó que el Festival del Habano de 2026 quedaba definitivamente suspendido por las dificultades económicas, energéticas y logísticas del país.

El evento era una de las principales vitrinas comerciales del producto cubano y sus subastas han llegado a mover millones de dólares entre coleccionistas y empresarios internacionales. Ahora se suma el conflicto alrededor del propietario indirecto de casi un tercio de la empresa.

Chen tampoco está actualmente en libertad. Las autoridades camboyanas lo arrestaron el 6 de enero de 2026 y lo entregaron a China a petición de Beijing, después de varios meses de investigaciones conjuntas. Camboya también le retiró la ciudadanía que había adquirido en ese país. El Ministerio del Interior camboyano confirmó oficialmente su arresto y extradición a China.

La Unión Europea amplió posteriormente el cerco. El 30 de julio de 2026, el Consejo de la UE sancionó a Chen y a Prince Holding Group por graves violaciones de derechos humanos vinculadas con centros de estafa en el sudeste asiático.

Nada de ello demuestra que Habanos S.A. estuviera implicada en los delitos que Estados Unidos atribuye a Chen. Pero sí deja al descubierto una vulnerabilidad considerable: una porción relevante del negocio internacional más emblemático del tabaco cubano terminó controlada indirectamente por un multimillonario actualmente acusado en EEUU de fraude y lavado de dinero, sancionado por Washington y Bruselas y bajo custodia de las autoridades chinas.

Para un gobierno necesitado de divisas, el problema difícilmente podría llegar en peor momento. Habanos genera cientos de millones de dólares cada año y comercializa algunas de las pocas marcas cubanas con verdadero reconocimiento global. A

hora, además de las dificultades productivas y energéticas de la Isla y el creciente descontento de consumidores por los precios, el negocio tiene que lidiar con la batalla internacional por separar de su estructura a uno de sus principales propietarios privados.

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