
Southwest Airlines realizó a finales de agosto un movimiento regulatorio que pasó casi inadvertido, pero que adquiere especial importancia en medio del retroceso de los vuelos entre Estados Unidos y Cuba.
La aerolínea acudió al Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) para pedir una nueva protección sobre sus derechos de vuelo hacia la Isla. Vista de forma aislada, la solicitud podría sugerir que se prepara otro recorte importante.
Sin embargo, hay un detalle que cambia considerablemente la lectura del documento: Southwest continúa vendiendo boletos entre Tampa y La Habana. La clave está en qué derechos decidió proteger la compañía y durante cuánto tiempo.
La petición de Southwest ante el DOT abarca más de lo que utilizaba hasta ahora
El registro de expedientes federales reproducido por PaxEx.Aero confirma que el 28 de agosto de 2026 fue presentada una “Motion of Southwest Airlines Co.” dentro del expediente dedicado a las exenciones de las condiciones de inicio e inactividad de rutas.
Hasta ahora, Southwest ya contaba con protección para una parte de sus derechos. La compañía había reducido su operación entre Tampa y La Habana después de que Periódico Cubano informara en agosto de 2025 que Southwest pasaría de dos vuelos diarios a uno entre Tampa y La Habana, alegando entonces debilidad de la demanda.
Ese cambio dejó siete frecuencias semanales en funcionamiento y otras siete bajo protección. La nueva solicitud va un paso más allá. Según Aviation Week, Southwest pidió al DOT una exención que cubra sus 14 frecuencias semanales autorizadas hacia Cuba desde el 15 de septiembre de 2026 hasta el 27 de marzo de 2027.
Es decir, la petición ya no se limita a las siete frecuencias que permanecían sin utilizar: ahora alcanza también los derechos correspondientes al servicio que la aerolínea continúa operando.
¿Southwest prepara la suspensión de Tampa–La Habana?
Por el momento, no hay evidencia pública suficiente para llegar a esa conclusión. La propia página de Southwest seguía comercializando la ruta al momento de esta revisión. El sistema mostraba, por ejemplo, un viaje Tampa–La Habana para el 30 de septiembre desde 185 dólares y también disponibilidad para noviembre, aunque las tarifas pueden cambiar en cualquier momento.
La diferencia es importante: pedir una exención de las reglas de inactividad no equivale a anunciar que esos vuelos serán cancelados. La autorización permite conservar determinados derechos aunque una compañía no los utilice temporalmente.
En la práctica, la maniobra daría a Southwest una mayor flexibilidad durante el invierno. Si decidiera reducir o incluso dejar de utilizar temporalmente algunas de sus frecuencias autorizadas, podría hacerlo sin exponerse a perderlas por incumplir las condiciones de uso establecidas por el DOT.
No se localizó en los registros públicos consultados una orden posterior que permita afirmar que el Departamento ya aprobó específicamente esta nueva petición de Southwest.
La cautela de la empresa tampoco surge de la nada. las operaciones aéreas hacia Cuba también han enfrentado restricciones por la falta de combustible Jet A-1, mientras las compañías estadounidenses vienen ajustando capacidad desde hace meses.
Southwest no es la única aerolínea que está blindando sus vuelos a Cuba
El dato que ayuda a entender el movimiento aparece al observar lo que están haciendo sus competidores. American Airlines también pidió proteger todos sus derechos de vuelos a Cuba durante el invierno 2026-2027, aunque aclaró que eso no significa abandonar las rutas que mantiene activas.
Por su parte, Delta solicitó mantener inactivas 14 de sus 21 frecuencias semanales hacia la Isla, mientras JetBlue busca conservar congeladas 20 frecuencias semanales entre Fort Lauderdale y La Habana.
Los números explican por qué las aerolíneas intentan conservar derechos sin comprometerse a utilizarlos plenamente. Datos de OAG citados por Aviation Week indican que para el invierno 2026-2027 están programados unos 608.900 asientos de ida y vuelta entre Estados Unidos y Cuba, un 31,6% menos que dos inviernos antes. Las conexiones directas entre aeropuertos de ambos países también habrían disminuido de 15 a ocho.
Así, el movimiento de Southwest parece encajar en una estrategia que se repite entre las principales compañías estadounidenses: mantener abierta la puerta a Cuba, pero protegerse ante la posibilidad de que la demanda no justifique utilizar toda la capacidad disponible. Y por ahora, pese a haber pedido cobertura para sus 14 frecuencias, Tampa–La Habana sigue figurando a la venta.