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Sus padres huyeron de Cuba y ahora él promueve el socialismo en Miami

Sus padres huyeron de Cuba y ahora él promueve el socialismo en Miami
Oscar Álvarez, de 22 años, participa en actividades de los Socialistas Democráticos de América (DSA) (Captura de pantalla © YDSAFIU – Instagram)

La historia de un joven cubanoamericano que intenta promover el socialismo en Miami, pese a que su propia familia sufrió la represión del régimen de Fidel Castro, podría generar indignación entre cubanos dentro y fuera de la Isla que reclaman el fin de la dictadura.

Oscar Álvarez, de 22 años, participa en actividades de los Socialistas Democráticos de América (DSA) y recorre viviendas del sur de Florida para buscar apoyo electoral para candidatos de esa corriente política, según un reportaje de The Washington Post.

La contradicción resulta especialmente llamativa porque sus padres y abuelos abandonaron Cuba después de padecer directamente el sistema político instaurado por Castro.

Su abuelo materno fue detenido e interrogado repetidamente y no pudo terminar sus estudios universitarios porque no apoyaba al Partido Comunista. Otro integrante de la familia permaneció encarcelado durante años.

Finalmente, la familia salió de la Isla en 1982 y se estableció en Miami. Sin embargo, cuatro décadas después, uno de sus descendientes intenta convencer a otros cubanos de apoyar una corriente política que utiliza la misma palabra que marcó la persecución y el exilio de sus familiares.

Se acercó al marxismo durante la pandemia

Álvarez contó que comenzó a cuestionar las opiniones anticomunistas de su familia durante las protestas raciales de 2020 en Estados Unidos. Mientras recibía clases universitarias a distancia, empezó a consumir videos de creadores marxistas en YouTube y Twitch.

Posteriormente imprimió una copia de Principios del comunismo, de Friedrich Engels, e ingresó en la organización Jóvenes Socialistas Democráticos de América de su universidad.

Aunque muchos candidatos que se identifican como socialistas democráticos rechazan el marxismo y el comunismo y se concentran en propuestas como la sanidad universal o el aumento de impuestos a las grandes fortunas, el joven cubanoamericano reconoce posiciones más radicales.

Considera que la desigualdad solo puede corregirse mediante un alejamiento del capitalismo y ha defendido conceptos como el control colectivo y la abolición de la Policía.

Álvarez también llegó a la conclusión de que los relatos de su familia sobre la represión castrista estaban incompletos porque, según su interpretación, no incluían suficientemente la historia de las intervenciones de Estados Unidos.

Ese razonamiento podría resultar particularmente ofensivo para cubanos que fueron encarcelados, expulsados de sus empleos, despojados de sus propiedades u obligados a abandonar su país por razones políticas.

Socialismo puerta a puerta en Miami

El activista hizo campaña en Miami Beach por Oliver Larkin, integrante de DSA que se enfrentó al congresista demócrata Jared Moskowitz en las primarias del 18 de agosto.

Sin embargo, al tocar las puertas, Álvarez evitaba comenzar las conversaciones hablando directamente de socialismo, abolición policial o control colectivo. En su lugar, presentaba propuestas relacionadas con el voto por correo, la sanidad o el costo de la vivienda.

Una enfermera cubana de 57 años reconoció que estaba de acuerdo con algunas medidas sociales, pero aseguró que escuchar la palabra “socialista” le producía miedo debido a su experiencia en Cuba.

La resistencia fue todavía más evidente durante una reunión con residentes de un parque de casas móviles amenazados con el desalojo. Los vecinos conocían a Álvarez como un activista que intentaba ayudarlos, pero muchos ignoraban su vinculación con DSA.

Cuando mencionó la candidatura de Larkin y explicó que sus posiciones no eran moderadas, una jubilada cubana respondió que el socialismo era “muy malo” y cuestionó cómo alguien con esas ideas pretendía ganar una elección en Miami. Álvarez permaneció en silencio.

No se atreve a discutirlo con su familia

Pese a promover públicamente el socialismo, el joven evita mantener esa conversación en su propia casa. Su madre afirmó que podría respaldar propuestas como la cobertura sanitaria universal, pero admitió que cualquier planteamiento situado más a la izquierda provoca temor entre los cubanos, especialmente en Miami.

El caso refleja una división generacional dentro de una parte de la comunidad cubanoamericana: mientras quienes vivieron el castrismo relacionan el socialismo con la represión, la escasez y la pérdida de libertades, algunos jóvenes nacidos en Estados Unidos lo asocian con programas sociales y una respuesta al encarecimiento de la vida.

Álvarez no ha expresado públicamente apoyo a Fidel Castro ni a la dictadura de partido único existente en Cuba. No obstante, su acercamiento al marxismo y su defensa de una transformación que supere el capitalismo pueden ser vistos por numerosos exiliados como una dolorosa repetición de las ideas que sus propias familias tuvieron que abandonar la Isla para poder escapar.

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