
El paso del huracán Melissa por la región oriental de Cuba provocó serios daños en diferentes estructuras, entre ellas el centro de salud conocido como el “hospitalito” de Arroyo Seco, en Mayarí, provincia de Holguín.
Según una denuncia compartida en Facebook por el periodista independiente José Luis Tan Estrada, las autoridades no tomaron las medidas preventivas necesarias para salvaguardar este edificio.
“Lo peor de todo es que no se salvó absolutamente nada: equipos médicos, grupo electrógeno, medicamentos, sillón de estomatología, equipos de refrigeración, material de laboratorio, todo quedó bajo el agua”, escribió el comunicador.
Tan Estrada compartió en su post una imagen del hospital afectado. El agua casi llega al techo del edificio, por lo que su acceso únicamente se podrá hasta que baje la inundación ocasionada por las torrenciales lluvias del dicho ciclón, cuyo impacto en la Isla fue de categoría tres.
Daños del huracán Melissa y el apoyo de Estados Unidos
Según los primeros informes de la presidencia de Cuba, al menos 45.282 viviendas fueron afectadas por los vientos y las lluvias del ciclón. La mayoría de los daños se concentran en los techos, lo que ha generado una crisis habitacional significativa en el oriente de Cuba.
Un total de 461 instalaciones del sector salud, incluidas hospitales, policlínicas y farmacias, resultaron con diferentes afectaciones. Las autoridades informaron que la atención médica continúa en los centros de evacuación, mientras se reparan los edificios afectados.
El impacto también fue profundo en el sector educativo, donde 1.552 centros escolares fueron dañados, y más de 14.000 personas siguen refugiadas en instalaciones educativas. La ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, anunció que el retorno a las clases será gradual, dependiendo de las condiciones específicas de cada provincia.
En medio de esta tragedia, el gobierno cubano aceptó la ayuda humanitaria de tres millones de dólares ofrecida por la administración de Donald Trump. Sin embargo, el apoyo se encuentra sujeto a ciertas condiciones que han generado dudas sobre la transparencia en su distribución.
El gobierno ha insistido en que la entrega será supervisada por las autoridades comunistas y canalizada a través de la Iglesia Católica, lo que ha provocado desconfianza tanto a nivel interno como internacional.
El régimen cubano destacó que cuenta con una “experiencia positiva” en cooperación humanitaria con la Iglesia Católica, pero subrayó que la distribución de la ayuda estará bajo el control estatal.
Esta insistencia en mantener el control ha generado preocupaciones sobre la opacidad en la gestión de los recursos. En emergencias pasadas, se ha documentado que la ayuda internacional no siempre llegó a quienes más la necesitaban, y muchas veces los donativos fueron desviados a través de estructuras estatales y del Partido Comunista de Cuba.
El Departamento de Estado afirmó que los fondos serán destinados a los sectores más golpeados por el huracán, y precisó que la asistencia está “dirigida al pueblo cubano, no al régimen”.
Este ofrecimiento de ayuda humanitaria fue inicialmente anunciado por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien expresó la disposición de Washington para ayudar de manera inmediata a los afectados por el desastre natural.