
La comunidad médica del municipio de Moa, en la provincia de Holguín, lamenta el fallecimiento de la joven doctora Danny Cisneros De la Cruz, quien se desempeñaba como nutricionista en el Policlínico Rolando Monterrey Caballero.
Según informó la Dirección Municipal de Salud, la profesional comenzó a presentar síntomas respiratorios que se agravaron rápidamente hasta derivar en una bronconeumonía severa. Fue trasladada al Hospital Guillermo Luis, donde ingresó en estado crítico con un cuadro de insuficiencia respiratoria aguda.
La nota oficial indica que, pese a la atención intensiva y los esfuerzos del personal médico, la doctora no logró sobrevivir. Agrega la información que los exámenes realizados descartaron la presencia de dengue u otras enfermedades virales, en medio de la crisis epidemiológica que enfrenta el país. No obstante, no se efectuó autopsia, por decisión familiar, alegan las autoridades.
La noticia ha causado consternación en la comunidad médica y entre los residentes de Moa, quienes han inundado las plataformas digitales con mensajes de despedida y condolencias.
Entre las numerosas reacciones, el doctor Alexander Jesús Figueredo Izaguirre, médico cubano exiliado en Estados Unidos, cuestionó las precarias condiciones del sistema sanitario en la Isla y afirmó que “no la mató una bronconeumonía: la mató la dictadura, que hace décadas convirtió los hospitales en morgues lentas”.
Figueredo, quien ha denunciado reiteradamente la situación de los hospitales cubanos, añadió que muchos de sus colegas “murieron sin oxígeno, sin medicamentos, sin esperanza”, y concluyó su mensaje con un llamado a la acción: “Ya basta de mártires con estetoscopios. El pueblo no necesita consignas, necesita oxígeno y libertad”.
También se pronunció el trabajador de la salud Luis Enrique, residente en Placetas, quien en su cuenta de Facebook aseguró que “están matando a nuestros colegas de salud” y responsabilizó al régimen cubano por la falta de recursos en hospitales y policlínicos.
El fallecimiento de la doctora Cisneros ocurre mientras Cuba enfrenta una alerta epidemiológica nacional debido al aumento de enfermedades febriles y casos graves de dengue y chikungunya. Según datos del Ministerio de Salud Pública (Minsap), más de 13.000 casos de fiebre fueron registrados en una sola semana, con una tasa de 24,3 por cada 100.000 habitantes.
La situación es especialmente compleja en provincias como Guantánamo, Matanzas, Ciego de Ávila, La Habana y Cienfuegos, donde los hospitales reportan un número creciente de pacientes graves y una fuerte presión sobre los recursos sanitarios.
En medio de este panorama, ciudadanos de todas las regiones han compartido en redes sociales testimonios sobre las duras condiciones de vida actuales. Los prolongados apagones y la escasez crónica de agua se suman a las precariedades del sistema de salud y los avatares diarios para tener comida, sumiendo al país en una crisis humanitaria.