
El presidente Donald Trump ordenó el viernes al Departamento de Seguridad Nacional pagar los salarios atrasados a más de 35.000 empleados, en medio del cierre parcial del DHS, que ya se acerca a los 50 días y ha dejado sin cobrar a parte de su plantilla desde el 14 de febrero.
La medida beneficia a trabajadores de entidades como la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias, la Guardia Costera y la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad. Todos permanecían afectados por la interrupción de fondos que golpeó a varias áreas del departamento.
La decisión quedó recogida en un memorando presidencial firmado el viernes. Un día antes, Trump ya había adelantado que ordenaría el pago a todos los empleados del DHS que seguían laborando o afectados por la falta de presupuesto.
El cierre parcial del DHS es el más prolongado de la historia. La crisis llevaba más de 50 días impactando a trabajadores que continuaban vinculados a funciones esenciales, pero sin recibir sus cheques de pago.
La semana pasada, Trump había firmado otro memorando con un alcance similar. En esa ocasión, instruyó al DHS a pagar a los trabajadores de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), también afectados por la falta de fondos durante el cierre.
Ese primer paso tuvo efecto casi inmediato. Los depósitos destinados a los empleados de la TSA comenzaron a reflejarse esta misma semana en sus cuentas bancarias, mientras persistían reportes de retrasos considerables en aeropuertos de todo el país.
La falta de pago a los trabajadores de la TSA coincidió con afectaciones visibles para los pasajeros. Muchos viajeros enfrentaron demoras importantes en terminales aéreas, lo que elevó la presión sobre la Casa Blanca para actuar.
ICE y CBP no fueron afectados por la escasez de fondos
No todas las agencias del DHS quedaron sin recursos. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza continuaron recibiendo fondos durante el cierre, gracias a recursos procedentes del llamado One Big Beautiful Bill.
Ese proyecto de ley, promulgado por Trump el año pasado, permitió mantener operativas a ICE y CBP pese al cierre parcial.
Trump rechaza financiar programas federales como el Medicare
En paralelo Trump planteó que el gobierno federal no debe seguir cargando con el financiamiento de programas sociales como las guarderías infantiles, Medicaid y Medicare, y propuso que esa responsabilidad pase en mayor medida a los estados.
Durante un almuerzo de Pascua en la Casa Blanca, argumentó que Washington no puede cubrir todos esos gastos porque, según su visión, la prioridad nacional debe concentrarse en la defensa militar.
Bajo ese razonamiento, sugirió que los estados eleven impuestos para sostener parte de esos beneficios. La idea supone trasladar la presión fiscal a las administraciones estatales, en vez de promover un aumento de impuestos a nivel federal.
El planteamiento contrasta con la posición que Trump ha defendido durante años, marcada por rebajas tributarias y recortes fiscales presentados como alivio para ciudadanos y empresas.