
Una transmisión de la Televisión Cubana mostró al ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Álvaro López Miera, sin levantar la mano durante la aprobación de la nueva Ley de la Vivienda, pese a que la Asamblea Nacional del Poder Popular anunció el resultado como “unánime”.
La escena ocurrió durante la sesión parlamentaria celebrada en La Habana y volvió a cuestionar la transparencia de las votaciones del órgano legislativo.
Las cámaras realizaron un recorrido por el salón justo cuando los diputados expresaban su respaldo a la normativa. En las imágenes, varios representantes aparecen con una mano en alto. López Miera, en cambio, mantiene la cabeza abajo y los brazos fuera de la vista, sin que se observe una señal de aprobación.
Aunque el video no permite confirmar si el jefe militar estaba distraído o simplemente decidió no participar en ese momento, muchos internautas han asegurado que este se encontraba dormido durante la votación. Lo verificable es que no aparece levantando la mano durante el plano correspondiente a la aprobación “unánime”.
El circo de la Asamblea Nacional es tan burdo que durante la votación de la nueva Ley de la Vivienda, el Ministro de las FAR nunca se enteró y no levantó la mano.
Todo parece indicar que Álvaro López Miera estaba durmiendo plácidamente… de igual manera la Ley quedó aprobada por… pic.twitter.com/3uYv7eGWjX
— Mag Jorge Castro🇨🇺 (@MagJorgeCastro) July 30, 2026
La Asamblea anunció una aprobación sin discrepancias
La visible ausencia por parte del ministro no modificó el resultado oficial. La dirección de la Asamblea declaró aprobada la ley por unanimidad, sin informar abstenciones, ausencias ni votos en contra.
La secuencia plantea dudas sobre el método utilizado para contar los sufragios. Tampoco existe garantía pública de que situaciones similares no hayan ocurrido en sesiones anteriores, debido a que la ANPP no ofrece mecanismos independientes para auditar cada voto ni permite una fiscalización política fuera de las estructuras controladas por el Partido Comunista.
El episodio deja entrever que las votaciones funcionan como una formalidad destinada a ratificar decisiones previamente acordadas. La puesta en escena intenta proyectar la imagen de un sistema representativo, aunque Cuba continúa bajo un modelo de partido único en el que no existe oposición legal y las autoridades adoptan medidas sin importar que algún diputado o sector de la población esté en desacuerdo.
La crisis de vivienda golpea a miles de familias
La polémica ocurrió durante la discusión de una norma relacionada con uno de los problemas más graves de la Isla. Cuba acumula un déficit habitacional de cientos de miles de viviendas. A ello se suman edificios en ruinas, derrumbes, hacinamiento y años de espera para recibir materiales o permisos de construcción.
La nueva legislación mantiene una amplia intervención estatal sobre los inmuebles. También establece obligaciones para los propietarios, cuotas en edificios multifamiliares y restricciones durante 15 años para quienes reciban casas subsidiadas. Además, contempla procedimientos sobre viviendas abandonadas o declaradas inhabitables.
Mientras gran parte de la población enfrenta dificultades para reparar o conseguir un hogar, la prensa oficial ha documentado durante años la entrega de edificios a militares y sus familias. Ese trato contrasta con la precariedad que soportan los ciudadanos sin vínculos con la élite gobernante.
La transmisión oficial dejó así una imagen incómoda para el régimen: una votación presentada como perfecta en la que uno de sus principales jerarcas no aparece votando. En la Asamblea cubana, al parecer, la unanimidad puede anunciarse incluso cuando las manos no cuentan la misma historia.