
El dueño de un cocodrilo cubano que ha vivido durante casi 30 años en una tienda de fontanería en Novosibirsk, Rusia, está evaluando solicitar al Consulado de Cuba en Moscú que lo asista para devolver al reptil a su hábitat natural en la Isla, informó Moskovski Komsomolets.
La idea de una “repatriación” fue planteada por el propietario, Evgueni Fradkin, quien busca evitar que las autoridades rusas obliguen al cocodrilo, llamado Kuzya, a ser trasladado a otra instalación dentro del país.
El cocodrilo, que fue adquirido en 1996 cuando aún era muy pequeño, ha vivido en un gran acuario en la tienda de fontanería, convirtiéndose en una atracción local.
Sin embargo, el reciente decreto del gobierno ruso, que prohíbe la tenencia de animales salvajes como los cocodrilos en domicilios particulares, ha complicado su situación, ya que ahora solo pueden mantenerse en zoológicos u otras instalaciones especializadas.
El Servicio Federal Ruso de Supervisión en el Campo de la Gestión de Recursos Naturales (Rosprirodnadzor) ha emitido un requerimiento a Fradkin para que entregue a Kuzya a una institución especializada antes del 11 de febrero de 2026.
A pesar de tener una oferta para trasladar al cocodrilo a una granja de cocodrilos en Ekaterimburgo, Fradkin ha expresado su deseo de seguir cuidando a Kuzya o, si no fuera posible, enviarlo a Cuba.
La nueva normativa rusa prevé una excepción para los animales adquiridos antes del 1 de enero de 2020, pero Fradkin no conserva el recibo de compra que podría servir como prueba para acogerse a esa exención.
Kuzya, un cocodrilo cubano de la especie Crocodylus rhombifer, ha alcanzado aproximadamente dos metros de largo y pesa alrededor de 100 kilogramos. La especie está en peligro crítico de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), y su comercialización y traslado transfronterizo están fuertemente restringidos bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES).
Si Fradkin decidiera intentar enviarlo a Cuba, el proceso implicaría obtener los permisos de exportación e importación necesarios, además de la coordinación entre las autoridades ambientales de ambos países.
Aunque la Embajada de Cuba en Moscú ofrece servicios consulares, no hay indicios de que se hayan realizado gestiones para repatriar a Kuzya. La solicitud de Fradkin pondría a prueba la disposición de las autoridades cubanas para recibir al cocodrilo en cautiverio o incluirlo en programas de conservación en la Isla.
Mientras tanto, Kuzya continúa siendo una pequeña celebridad local en Novosibirsk, donde ha sido el centro de atención para los clientes de la tienda de fontanería durante casi tres décadas.