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Una compañía de Miami pacta con CUPET para enviar gasolina a Cuba

Una compañía de Miami pacta con CUPET para enviar gasolina a Cuba
El acuerdo se apoya en una autorización del Departamento de Comercio de EEUU emitida en febrero (Captura de pantalla © Canal Caribe)

Una empresa de Miami, Florida, alcanzó un acuerdo para enviar y vender combustible en Cuba mediante un esquema que podría marcar un cambio relevante en el abastecimiento energético dirigido al sector privado de la isla.

Se trata de Vanguard Energy, una comercializadora de combustible con sede en Coral Gables, que firmó un contrato con una agencia importadora cubana para arrendar instalaciones de almacenamiento propiedad de CUPET. La operación permitirá enviar gasolina regular y diésel en buques tanqueros, en lugar de hacerlo únicamente mediante contenedores especializados de menor capacidad.

El combustible no estaría destinado al gobierno cubano, sino a negocios privados, organizaciones humanitarias y religiosas, además de entidades autorizadas como la Embajada de EEUU en La Habana.

El combustible iría hacia el sector privado cubano

Hasta ahora, Vanguard Energy enviaba combustible a Cuba mediante tanques ISO, contenedores que pueden transportar unos 6,900 galones cada uno. Ese formato, aunque ya utilizado por la compañía, limita el volumen de cada envío y encarece la operación.

Con el nuevo contrato, la empresa planea transportar más de 250,000 barriles de diésel y gasolina regular de 87 octanos por viaje, con una frecuencia estimada de una vez al mes o cada 40 días.

“Buscamos traer un buque de tamaño razonable, con más de 250,000 barriles de diésel y gasolina regular 87, para depositarlos en un tanque”, declaró Matthew Klann, presidente de Vanguard Energy, al Miami Herald.

El cambio de escala es uno de los elementos centrales del acuerdo. Al pasar de contenedores a buques tanqueros, la compañía espera aumentar el volumen disponible y reducir costos para clientes autorizados dentro de la isla.

Vanguard Energy mantendrá la propiedad y el control del combustible

Uno de los puntos más sensibles del contrato es el control sobre el combustible una vez almacenado en Cuba. Según los detalles divulgados, Vanguard Energy conservará la titularidad del producto y no lo transferirá al gobierno cubano ni a CUPET.

“Este no es un acuerdo en el que le entregamos el combustible a CUPET; en realidad establece una presencia física en la isla, donde una persona sujeta a la ley estadounidense tiene derecho a inspeccionar el combustible, tiene título sobre él, y solo se distribuye una vez que se paga en Estados Unidos”, explicó Augusto Maxwell, abogado del bufete Akerman de Miami, involucrado en las negociaciones.

“Desde el punto de vista de la política estadounidense, es una gran victoria”, añadió Maxwell.

La operación también contempla que los pagos de compradores privados, embajadas u organizaciones autorizadas no pasen por el sistema bancario cubano. Ese punto busca cumplir con las restricciones impuestas por EEUU para evitar que las ventas beneficien al gobierno, al aparato militar, a funcionarios sancionados o a entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA.

“Las ventas estarán limitadas a clientes que completen satisfactoriamente el programa de debida diligencia de Vanguard, garantizando transparencia, rendición de cuentas y cumplimiento de las regulaciones estadounidenses aplicables”, señaló la empresa en un comunicado citado por el Herald.

¿Es legal enviar combustible de EEUU a Cuba?

El acuerdo se apoya en una autorización del Departamento de Comercio de EEUU emitida en febrero, que permite determinadas exportaciones de combustible al sector privado cubano bajo la excepción de licencia “Apoyo al Pueblo Cubano”, sin necesidad de una licencia específica.

La medida llega en un momento de fuerte deterioro energético en Cuba, marcado por apagones prolongados, falta de combustible y dificultades para sostener servicios básicos, transporte y actividad económica.

Aunque el acuerdo no resolvería por sí solo la crisis energética nacional, sí podría abrir una vía comercial para que negocios privados y organizaciones humanitarias accedan a combustible sin depender completamente de los canales estatales.

Klann describió el posible alcance del proceso en estos términos: “A medida que el proceso avance y se vea que funciona, que es auditable, y que tanto el lado estadounidense como el cubano perciban el beneficio de la privatización en su mercado de combustibles, se esperaría que vayan más lejos, que más empresas privadas puedan entrar, que las gasolineras puedan venderse al sector privado, y que entonces un mercado energético vuelva a florecer”.

Por ahora, el acuerdo deja varias preguntas abiertas. Entre ellas, cuándo comenzarán los envíos en buques tanqueros, qué negocios podrán comprar el combustible, cómo se supervisará la distribución dentro de Cuba y cuál será el impacto real sobre los precios y la disponibilidad para el sector privado.

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