
El plazo fijado por Estados Unidos para que empresas extranjeras cesen sus vínculos económicos y comerciales con entidades cubanas sancionadas vence este viernes 5 de junio.
La medida apunta principalmente al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado militar que controla amplios sectores de la economía en todo el territorio cubano.
A continuación, se comparte un listado de las empresas que han decidido suspender de manera total o parcial sus operaciones en Cuba para no verse afectadas por las medidas de la administración de Donald Trump.
Visa y Mastercard
Las tarjetas bancarias asociadas a las redes de pagos globales de Visa y Mastercard ya no serán aceptadas en la Isla a partir del 6 de junio. El Banco Central de Cuba indicó que la entidad financiera extranjera encargada de procesar los pagos con estos plásticos decidió terminar su relación con la empresa estatal Fincimex. S.A.
Estas tarjetas eran utilizadas por empresas extranjeras, turistas y cubanos residentes en el exterior para pagar bienes y servicios en comercios estatales, hoteles, restaurantes, inmobiliarias y gasolineras.
La medida añade presión a un sistema financiero ya limitado por la falta de liquidez, la desconfianza internacional y la centralización de las operaciones en estructuras controladas por los militares.
Hoteleras anuncian su salida de la Isla
El sector turístico, una de las principales fuentes de divisas del régimen cubano, también enfrenta un golpe considerable. Varias cadenas hoteleras internacionales comenzaron a retirarse o reducir sus operaciones en casi un centenar de instalaciones de la Isla, asociadas a GAESA mediante su brazo turístico Gaviota.
Las españolas Meliá e Iberostar dejaron de gestionar 15 y 12 hoteles vinculados al conglomerado militar, respectivamente. Sin embargo, ambas compañías mantendrán la operación de establecimientos administrados en asociación con el Ministerio de Turismo.
Según un especialista anónimo al Diario de Cuba, los departamentos jurídicos de esas empresas estudian renovar sus contratos de administración hotelera en Cuba con empresas estatales no afiliadas a Gaviota.
La canadiense Blue Diamond cesó totalmente la operación de sus 62 hoteles en Cuba. La cadena administraba más de 12.900 habitaciones en distintos polos turísticos cubanos bajo marcas como Royalton, Memories, Starfish, Mystique y Resonance.
Ayer, obreros retiraron el nombre “Royalton” de la fachada del Hotel Paseo del Prado, en La Habana, una de las instalaciones que era administrada por la hotelera canadiense.
El fotorreportero de OnCuba, Otmaro Rodríguez, captó el momento del desmantelamiento del rótulo en el inmueble ubicado en una de las zonas más emblemáticas de la capital cubana.
A esa salida se suma el grupo asiático Archipelago International, que llegó a operar seis instalaciones bajo la marca Aston y puso fin a sus actividades en La Habana, Varadero, cayo Coco y Holguín.
Entre las instalaciones figuran el Hotel Grand Aston La Habana, ubicado en El Vedado; el Grand Aston Cayo Las Brujas Beach Resort & Spa, en cayo Santa María; y el Aston Panorama Hotel, en Miramar, una zona estratégica de la capital cubana.
Navieras suspenden trayectos hacia Cuba
El impacto también alcanza al transporte marítimo. La naviera francesa CMA CGM y la alemana Hapag-Lloyd suspendieron temporalmente desde mediados de mayo las entregas y nuevos envíos de contenedores hacia Cuba.
Aunque el transporte marítimo no aparece de forma explícita en el decreto presidencial estadounidense del 1 de mayo, ambas compañías podrían quedar expuestas a sanciones por operar en el puerto de Mariel, administrado por GAESA.
Minera canadiense bajo presión ante las medidas
En el sector minero, la canadiense Sherritt también quedó bajo presión. La compañía se retiró a inicios de mayo de Cuba, donde extraía níquel y cobalto desde la década de 1990 mediante la empresa mixta General Nickel Company, igualmente sujeta a sanciones estadounidenses.
Ese mismo mes, Sherritt dio marcha atrás a su decisión inicial de liquidar sus activos en la Isla e informó que negocia la venta mayoritaria de sus acciones con una firma estadounidense propiedad de un exasesor de Donald Trump.