
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) advirtió que los apagones podrían intensificarse entre septiembre y diciembre, cuando coincidirán mantenimientos programados con posibles averías en varias termoeléctricas. El Sistema Eléctrico Nacional llegará a ese período con una capacidad de generación muy inferior a la demanda y después de meses marcados por prolongados cortes en prácticamente todo el país.
Según confirmó Periódico Cubano en el perfil oficial de la empresa estatal, la infraestructura energética cubana continúa operando bajo fuertes limitaciones. La UNE anticipa que deberá retirar unidades de servicio para realizar trabajos indispensables mientras intenta cubrir el consumo diario.
Septiembre podría abrir una nueva etapa crítica de apagones
El escenario comenzaría a complicarse desde septiembre. A las unidades que permanezcan fuera por averías se sumarán otras sometidas a mantenimientos planificados, una combinación que reducirá todavía más la generación disponible y obligará a desconectar circuitos cuando la demanda supere la oferta.
La situación ocurre después de meses de fallas recurrentes en las centrales termoeléctricas. El deterioro acumulado de las plantas, muchas con décadas de explotación, limita la capacidad para mantener una generación estable y aumenta el riesgo de nuevas salidas imprevistas.
Otro problema señalado es la escasez de repuestos. Las reparaciones han acumulado retrasos y determinadas intervenciones dependen de componentes que no siempre se encuentran disponibles, lo que prolonga la permanencia de algunas unidades fuera del sistema.
Lluvias y huracanes también amenazan la generación solar
Entre septiembre y noviembre coincide además una parte importante de la temporada ciclónica del Atlántico. Los períodos prolongados de lluvias y nubosidad pueden reducir temporalmente el rendimiento de los parques fotovoltaicos que el gobierno ha incorporado para reforzar la generación durante las horas diurnas.
Esa dependencia introduce otro elemento de incertidumbre. Cuando disminuye la producción solar, las termoeléctricas y otras fuentes deben asumir una mayor proporción de la demanda, precisamente cuando varias unidades podrían encontrarse en mantenimiento o fuera de servicio por desperfectos.
Cuba ya ha atravesado varios colapsos parciales o totales del Sistema Eléctrico Nacional en medio del deterioro de su infraestructura. Las fallas han dejado extensas zonas sin electricidad durante períodos prolongados y han obligado a ejecutar complejos procesos de recuperación de la red.
Menor demanda no garantiza una reducción de los cortes
Hacia los últimos meses del año, la llegada de temperaturas más bajas podría reducir el consumo eléctrico, especialmente por un menor uso de equipos de climatización. Esa caída de la demanda suele ofrecer un margen adicional para intervenir unidades que necesitan reparaciones.
Sin embargo, la UNE advierte que ese alivio no significa necesariamente menos apagones. El período de menor consumo también será utilizado para realizar mantenimientos pendientes, por lo que determinadas capacidades de generación tendrán que salir temporalmente del sistema.
La estrategia busca recuperar parte de la disponibilidad de las termoeléctricas antes de futuros períodos de elevada demanda, pero tendrá un costo inmediato para la población. Cada unidad retirada reduce el margen operativo de una red que ya funciona con un déficit considerable.
El panorama anticipado por la empresa estatal apunta así a otros meses difíciles para los cubanos. Entre averías, reparaciones pendientes, mantenimientos y factores meteorológicos, el sistema eléctrico continuará expuesto a un elevado riesgo de cortes prolongados entre septiembre y diciembre.

