
Una finca con casa de campo ubicada entre Guanajay y el centro de Artemisa está en venta por 70.000 dólares. La propiedad, que data de inicios del siglo pasado, ha sido remodelada y cuenta con una superficie total de 2.500 metros cuadrados, además de una finca de 1.5 hectáreas.
Según un video publicado por una agencia inmobiliaria en el canal de YouTube Casas en Venta Cuba, la propiedad conserva su estructura original y ofrece un espacio ideal para quienes buscan tranquilidad fuera de La Habana, pero relativamente cerca.
La vivienda presenta una arquitectura colonial con amplios ventanales y un portal con múltiples columnas. Su sala de 24 metros cuadrados mantiene los pisos originales y techos con molduras. Además, cuenta con tres habitaciones climatizadas, todas con closets espaciosos y ventanales que permiten la entrada de luz natural.
Los baños están completamente azulejados y poseen sanitarios modernos. La cocina, con una extensión de 19 metros cuadrados, está equipada con varias mesetas, fregadero doble, desayunador y estantes de almacenamiento. También dispone de una campana extractora y cocina de seis hornillas con horno incluido.
En el exterior, la propiedad ofrece un jardín frontal con plantas y flores, así como un garaje techado con capacidad para un auto. Dos terrazas techadas y enrejadas permiten disfrutar del aire libre con seguridad. La vivienda está equipada con cámaras de seguridad y sistema de alarma.
El patio trasero da acceso directo a la finca, donde hay árboles frutales y espacio para el cultivo. A pesar de los daños causados por un ciclón reciente, la zona ha sido restaurada y es apta para la cría de animales.
De acuerdo con la agencia inmobiliaria, el precio de venta de 70.000 dólares es una cifra competitiva para una propiedad de estas dimensiones y características.
Según la tasa de cambio en el mercado informal de divisas de 340 pesos cubanos (CUP) por dólar, a 23.800.000 CUP. Esta suma, en un país con un salario medio de apenas 5.000 CUP, representa una cantidad inalcanzable para la mayoría de los ciudadanos cubanos.
Sin embargo, la inversión en tierras y propiedades rurales en Cuba enfrenta serias limitaciones debido a la falta de garantías por parte del régimen comunista. Los campesinos no cuentan con seguridad jurídica para mantener sus animales ni pueden vender libremente sus producciones sin la interferencia del Estado.
El control gubernamental sobre la comercialización de productos agropecuarios y la imposición de regulaciones burocráticas dificultan el desarrollo del sector, limitando el acceso a insumos y restringiendo la autonomía de los productores rurales.