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Venden palacete republicano en el Vedado con ascensor por casi 1 millón de dólares

Venden palacete republicano en el Vedado con ascensor por casi 1 millón de dólares
La vivienda tiene cinco habitaciones, cuatro baños, cinco terrazas y ascensor (Foto © Cuba esta es tu casa – Revolico)

Una residencia de lujo de aproximadamente 800 metros cuadrados se encuentra a la venta en el Vedado, La Habana, por 895.000 dólares, una cifra que la coloca entre las propiedades más costosas anunciadas actualmente en el mercado inmobiliario cubano.

La vivienda tiene cinco habitaciones, cuatro baños, cinco terrazas y una característica especialmente inusual en una casa particular de la Isla: un ascensor para desplazarse entre sus niveles.

El propietario ofrece también una segunda alternativa para adquirirla. Quien se lleve la residencia con todo su contenido deberá pagar los 895.000 USD, mientras que comprarla completamente vacía reduce el precio hasta 750.000 dólares, por lo que la diferencia atribuida al mobiliario, equipamiento y demás pertenencias asciende a 145.000 USD.

La propiedad aparece anunciada en Revolico y está situada en el municipio Plaza de la Revolución, cerca de las avenidas 23 y Paseo, una de las áreas residenciales más conocidas del Vedado. Tanto el precio de la casa equipada como el solicitado por entregarla vacía aparecen como negociables.

Las fotografías permiten apreciar además una vivienda que sobresale por su arquitectura. Su fachada puede describirse como de estilo ecléctico con una fuerte influencia neoclásica, un lenguaje arquitectónico muy presente en las residencias señoriales construidas en La Habana durante las primeras décadas del período republicano.

La composición frontal es prácticamente simétrica y está dominada por un cuerpo central elevado, grandes arcos de medio punto, balcones y terrazas protegidos por balaustradas, cornisas pronunciadas y numerosos remates ornamentales de inspiración clásica. La entrada principal queda enmarcada por una galería porticada, mientras los distintos niveles y retranqueos producen la apariencia de un palacete urbano.

Sin conocer la fecha exacta de construcción ni disponer de documentación patrimonial del inmueble, no sería prudente asignarle un estilo arquitectónico más cerrado. Sin embargo, sus elementos exteriores encajan claramente dentro del eclecticismo residencial habanero que mezcló referencias clásicas y europeas y que todavía caracteriza numerosas mansiones de barrios como Vedado, Miramar y otras zonas de la capital.

Ascensor, mármol y cinco terrazas en pleno Vedado

La propiedad está distribuida en dos niveles y cuenta con cinco habitaciones y cuatro baños, además de varias salas y salones, comedor, cocina, biblioteca y una habitación destinada a diferentes usos. Sus dimensiones permiten combinar numerosas áreas privadas y sociales dentro de una misma residencia.

Uno de sus elementos más llamativos es el ascensor, una instalación poco común en las casas particulares cubanas y todavía más excepcional en residencias antiguas de grandes dimensiones. La vivienda dispone también de escaleras de mármol que comunican los espacios interiores, según especifica el anuncio.

En el exterior aparecen cinco terrazas con vistas hacia la calle, portal, patios laterales, un jardín en forma de L y amplias áreas pavimentadas. El garaje puede recibir más de dos vehículos, otra característica que incrementa el atractivo de la propiedad en una zona densamente urbanizada como el Vedado.

El anuncio menciona asimismo disponibilidad de agua fría y caliente y sistema eléctrico de 110 y 220 voltios. No explica, sin embargo, qué muebles, electrodomésticos, obras de arte u otros objetos permanecen dentro del inmueble y permiten que la versión amueblada alcance un precio 145.000 dólares superior.

El propietario ofrece también una segunda alternativa para adquirirla (Foto © Cuba esta es tu casa – Revolico)

Esa cantidad resulta particularmente curiosa porque, considerada de manera independiente, bastaría para adquirir varias de las viviendas y apartamentos que aparecen anunciados actualmente en otros municipios de La Habana. Incluso dentro del Vedado existen inmuebles completos ofertados por cantidades inferiores a la diferencia entre comprar esta propiedad vacía o equipada.

Casas de uno y dos millones de dólares aparecen en La Habana

La mansión de 895.000 dólares no constituye un caso aislado dentro del pequeño pero visible segmento de viviendas de lujo que se comercializa en Cuba. En plataformas de clasificados aparecen residencias por cientos de miles de dólares en Vedado, Miramar, Siboney, Kohly, Atabey y otras zonas tradicionalmente asociadas con propiedades de grandes dimensiones.

En agosto salió a la venta una mansión neocolonial construida en 1910 en el Vedado por 1,2 millones de dólares. La vivienda conserva numerosos componentes arquitectónicos y mobiliario de época y constituye otro ejemplo del valor que pueden alcanzar las grandes residencias históricas de la capital.

Una cifra todavía mayor apareció en Santa Fe, donde una casa con acceso directo al mar y muelle privado fue anunciada por dos millones de dólares. La residencia tiene seis habitaciones, seis baños y acceso a un canal conectado con Marina Hemingway.

También se han encontrado anuncios donde el propietario solicita que una parte importante del dinero sea pagada fuera del territorio nacional. Es el caso de una residencia de Kohly ofertada por 800.000 dólares con condiciones de pago en el extranjero.

Los precios publicados deben interpretarse con cautela, pues corresponden a las cantidades solicitadas por los vendedores y no permiten saber necesariamente por cuánto dinero termina cerrándose una operación. Cuba tampoco posee un sistema público de información inmobiliaria comparable con el de otros países que permita consultar de forma sencilla el historial de ventas y los precios efectivos por metro cuadrado de cada barrio.

El mercado inmobiliario cubano entra en una nueva etapa en 2026

Estas ofertas aparecen precisamente cuando el mercado inmobiliario de la Isla atraviesa importantes transformaciones. La crisis económica, la emigración masiva, la depreciación del peso cubano y la creciente importancia de los ingresos en divisas han alterado profundamente tanto la demanda como la manera en que se fijan los precios.

En la práctica, buena parte de las operaciones de mayor valor se expresa directamente en dólares, pese a que los salarios y pensiones de la mayoría de la población continúan pagándose en pesos cubanos. Esa diferencia separa cada vez más a quienes dependen exclusivamente de ingresos nacionales de las personas que reciben remesas, desarrollan negocios privados o disponen de recursos acumulados fuera del país.

El crecimiento del sector privado también ha incrementado el valor potencial de determinadas propiedades. Una residencia de grandes dimensiones ya no interesa solamente como vivienda familiar: puede resultar atractiva para convertirla en restaurante, alojamiento, oficina, sede empresarial u otro tipo de negocio.

Esa característica beneficia especialmente a casas situadas en zonas céntricas, con grandes salones, terrazas, jardines, entradas independientes y estacionamiento. Una residencia de 800 metros cuadrados cerca de 23 y Paseo reúne varias de esas condiciones, aunque el anuncio la promociona fundamentalmente como propiedad residencial.

Durante 2026 también se produjeron cambios legales que podrían modificar la actividad inmobiliaria. La Asamblea Nacional aprobó a finales de julio una nueva Ley de la Vivienda, que amplía las facultades de los propietarios y establece un nuevo marco para la gestión del patrimonio habitacional.

Entre sus modificaciones se encuentra la posibilidad de poseer hasta dos viviendas urbanas, además de otra destinada al descanso o veraneo, así como mayor flexibilidad para determinadas operaciones patrimoniales. La regulación también contempla la actividad inmobiliaria como parte del nuevo esquema con el que las autoridades pretenden movilizar inversiones hacia el sector.

La apertura de espacios para inmobiliarias, arquitectos y otros actores privados puede crear un mercado más profesionalizado, pero no elimina uno de sus principales problemas: la enorme distancia existente entre los valores expresados en divisas y los ingresos de la mayor parte de las familias residentes en Cuba.

Más de 800.000 viviendas forman parte del déficit habitacional

Esa actividad inmobiliaria de lujo contrasta con una crisis de vivienda que continúa entre los principales problemas estructurales del país. El déficit reconocido oficialmente supera las 800.000 viviendas entre las que necesitan construirse y aquellas cuyo deterioro exige una rehabilitación importante.

Al cierre de marzo de 2025, la necesidad acumulada había sido cuantificada en 805.583 viviendas. De ellas, 407.219 debían construirse y otras 398.364 requerían rehabilitación, lo que demuestra que la crisis no consiste únicamente en la ausencia de nuevas casas, sino también en el estado del fondo habitacional existente.

El problema lleva décadas acumulándose. La Política de la Vivienda impulsada desde 2018 y aprobada posteriormente planteaba rehabilitar unas 402.000 unidades y construir otras 527.000 durante un período aproximado de diez años, pero el ritmo real de ejecución ha quedado muy por debajo de aquellos objetivos.

La reducción de habitantes tampoco ha solucionado la situación. Cuba ha perdido una parte considerable de su población durante los últimos años debido a la emigración y al decrecimiento demográfico, pero el número de viviendas deficitarias permanece prácticamente estancado.

Una explicación está en el deterioro continuo de edificios ya existentes. Una casa que queda desocupada por la emigración de sus residentes no necesariamente llega al mercado a un precio asequible, mientras otros inmuebles dejan de reunir condiciones apropiadas para vivir debido a daños estructurales y falta de mantenimiento.

Cuba terminó apenas 5.493 viviendas durante 2025

La construcción de nuevas viviendas tampoco alcanza el volumen necesario para compensar el déficit. Durante todo 2025 se terminaron apenas 5.493 casas en el país, un 26% menos que durante 2024 y muy por debajo de los niveles alcanzados algunos años antes.

En 2023 se habían concluido 20.232 viviendas, de modo que en dos años la producción anual cayó a poco más de una cuarta parte de aquella cifra. El descenso resulta especialmente significativo considerando la magnitud de las necesidades acumuladas.

Más de 107.000 viviendas permanecían además en proceso de ejecución mediante esfuerzo propio, mientras alrededor de 40.000 estaban paralizadas. Muchas familias comienzan obras y pasan años intentando terminarlas debido a los precios, la falta de materiales y las dificultades para conseguir determinados componentes constructivos.

La producción nacional de insumos tampoco permite responder a la demanda. Acero, prefabricados, áridos y otros materiales básicos registran volúmenes insuficientes, mientras numerosos productos deben obtenerse a precios elevados o a través de mercados privados.

El plan económico aprobado para 2026 refleja esa limitada capacidad. Entre las inversiones estatales previstas se incluyó la terminación de 1.370 viviendas estatales y el inicio de otras 3.790, además de las construcciones realizadas por esfuerzo propio, subsidios y otras modalidades.

Incluso el cumplimiento íntegro de esas metas representaría apenas una pequeña fracción de un déficit superior a 800.000 unidades. La brecha acumulada, además, continúa alimentándose con viviendas que pasan de un estado regular a malo y edificios que requieren intervenciones cada vez más costosas.

Derrumbes y casas hechas con contenedores

La gravedad de la situación ha llevado a las autoridades a experimentar con soluciones de emergencia. Una de ellas consiste en transformar contenedores marítimos en pequeños hogares para familias vulnerables o personas que llevan años esperando la entrega de una vivienda.

Algunas de las viviendas fabricadas a partir de contenedores tienen alrededor de 28 metros cuadrados. Otros proyectos unen varias estructuras para obtener espacios mayores, aunque el programa ha generado dudas sobre las condiciones térmicas, dimensiones y calidad de vida que pueden proporcionar.

El deterioro del fondo habitacional es particularmente visible en La Habana. Edificios construidos hace más de un siglo continúan habitados pese a grietas, filtraciones, desprendimientos y problemas estructurales que en ocasiones terminan provocando colapsos.

En enero de 2026 se reportaron dos derrumbes en La Habana Vieja en menos de 24 horas, un fenómeno que se repite especialmente durante períodos de lluvias. Para numerosas familias, abandonar una edificación peligrosa tampoco constituye una opción si no cuentan con otra vivienda disponible.

La crisis habitacional cubana engloba así situaciones muy distintas: familias que necesitan una casa desde hace años, personas alojadas temporalmente, inmuebles en peligro de derrumbe, construcciones particulares inconclusas y hogares donde conviven varios núcleos familiares debido a la imposibilidad de independizarse.

Dos realidades inmobiliarias en una misma ciudad

Todo ello convive con otro extremo del mercado, compuesto por residencias cuyos precios pueden alcanzar cientos de miles o millones de dólares. No existe una contradicción económica en que ambos fenómenos ocurran simultáneamente, pero sí muestran la profunda segmentación del acceso a la vivienda en la Cuba actual.

Un inmueble de grandes dimensiones en Vedado, Miramar o Siboney no tiene el mismo público comprador que una vivienda modesta destinada a una familia que depende de un salario estatal. El primero participa cada vez más de un mercado conectado con divisas, negocios y capitales procedentes del exterior.

La mansión cercana a 23 y Paseo es una representación particularmente llamativa de ese segmento. Además de aproximadamente 800 metros cuadrados y una fachada de inspiración clásica, ofrece mármol, grandes terrazas, jardín, amplios salones, estacionamiento y hasta un ascensor privado.

El detalle de los 145.000 dólares adicionales por comprarla con todo su contenido resulta igualmente revelador del nivel de precios. Esa diferencia por sí sola supera el valor de muchas casas completas que se anuncian en otras zonas de La Habana.

El mercado inmobiliario cubano puede estar entrando en una fase diferente durante 2026, con nuevas reglas y mayor participación privada, pero eso no significa que el problema del acceso a una vivienda esté cerca de resolverse. La posibilidad de encontrar compradores para propiedades de lujo y la capacidad del país para proporcionar hogares seguros y asequibles a cientos de miles de familias son, por ahora, dos realidades muy distintas.

En una de ellas, una residencia de aspecto señorial en el Vedado busca comprador por 895.000 dólares y ofrece incluso un ascensor entre sus comodidades. En la otra, Cuba continúa intentando resolver un déficit superior a 800.000 viviendas mientras miles de edificaciones esperan reparación, terminación o sustitución.

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