
El viceprimer ministro Eduardo Martínez defendió este viernes, durante la Mesa Redonda de la televisión estatal cubana, las políticas sociales aplicadas por el régimen desde 1959. Presentó cifras sobre salud y cooperación médica para justificar la gestión gubernamental, mientras miles de hogares afrontaban apagones que les impidieron seguir la transmisión.
Martínez aseguró que las autoridades mantienen 13 políticas sociales distribuidas en más de 30 programas. Según su versión, esas iniciativas “han acompañado la vida de los cubanos” durante más de seis décadas.
“Desde el mismo triunfo de la Revolución, nuestro país comenzó a implementar un grupo de políticas sociales”, afirmó. Después sostuvo que “podemos decir de forma categórica que han logrado resultados significativos a lo largo de todos estos años”.
El deterioro de la salud contradice el discurso oficial
El dirigente utilizó el sistema sanitario como principal ejemplo. Indicó que antes de 1959 existían “alrededor de solo setenta entidades entre hospitales y clínicas privadas”. Añadió que la Isla dispone ahora de más de 10.000 instituciones de salud, 149 hospitales, más de 451 policlínicos y unos 70.000 médicos.
Sin embargo, admitió que “los indicadores sociales en nuestro país se han estado deteriorando”. La mortalidad infantil, que llegó a cuatro fallecidos por cada 1.000 nacidos vivos, se sitúa en 9,3. “Se nos ha duplicado precisamente por todo este recrudecimiento del bloqueo”, declaró.
Entre 2018 y 2025, ese indicador aumentó un 148%, al pasar de 4,0 a 9,9 por cada 1.000 nacimientos.
En La Habana alcanzó 14 por cada 1.000 a comienzos de 2026. La mortalidad materna llegó a 44,1 por cada 100.000 nacidos vivos en 2025, por encima del 30,8 mencionado por Martínez.
Escasez de medicamentos y cirugías pendientes
El viceprimer ministro reconoció que más de 100.000 pacientes esperan una operación, entre ellos más de 1.000 menores. También admitió que varias plantas farmacéuticas permanecen detenidas por falta de combustible.
La crisis incluye una cobertura de apenas el 30% del cuadro básico de medicamentos y una caída de la supervivencia infantil frente al cáncer, del 85% al 65%. Pese a esos datos, Martínez calificó las sanciones estadounidenses como un “genocidio” y anunció una inversión superior a 5 millones de dólares para reactivar una planta de fármacos oncológicos.
Apagones empañan la propaganda televisiva
Martínez responsabilizó a Marco Rubio por las presiones contra las misiones médicas cubanas. No abordó la desinversión, el deterioro de las termoeléctricas ni la gestión estatal detrás de déficits superiores a 2.000 MW y cortes de hasta 40 horas.
El funcionario cerró defendiendo las 176 medidas aprobadas por el Parlamento, entre ellas el salario mínimo de 3.210 pesos. Una espectadora resumió la comparecencia con una frase: “El cuento de nunca acabar”.
Por su parte, en redes sociales, los internautas se mostraron molestos por la aparente desconexión que tiene el régimen con la realidad que se vive en la Isla. De igual manera criticaron la propaganda castrista, afirmando que no servía de nada hacer ese tipo de programas en un país donde la gente no lo podía ver debido a la crisis energética.