
En las elecciones celebradas ayer martes en Miami, los votantes aprobaron tres de las cuatro enmiendas presentadas en la boleta electoral. La más significativa es la relacionada con el número de mandatos para ocupar el puesto de alcalde en la ciudad.
Con una participación del 21,55%, los residentes de Miami dieron el “sí” para un límite de dos mandatos vitalicios en el cargo de alcalde y miembros de la comisión de la ciudad. Esto implica que ningún funcionario podrá ocupar esos cargos más de dos veces a lo largo de su vida, independientemente de si los mandatos fueron consecutivos o no.
La medida busca fomentar la renovación política y evitar la perpetuación del poder, una preocupación creciente en diversas ciudades del país. Los defensores de esta reforma argumentan que el límite de mandatos permite una renovación constante en el liderazgo municipal, lo que asegura que se representen las necesidades actuales de la ciudadanía.
Sin embargo, los críticos sostienen que la medida restringe la voluntad del votante, al impedir que elijan a políticos populares que podrían seguir siendo una opción favorable para la ciudad.
Otra reforma aprobada establece la creación de una Comisión de Revisión de la Carta que se reunirá después de cada censo. Compuesta por ciudadanos, esta comisión tendrá la capacidad de proponer cambios a las reglas fundamentales del gobierno local, asegurando que la legislación municipal esté siempre alineada con las necesidades y demandas de la población.
Asimismo, se aprobó la creación de un Comité Ciudadano de Redistribución de Distritos, cuyo objetivo es evitar el trazado de mapas electorales manipulados que favorezcan a los comisionados en funciones.
Esta medida busca garantizar elecciones más justas y competitivas, permitiendo que la representación política refleje de manera más equitativa a la población de Miami.
La única enmienda que no obtuvo el respaldo de los votantes fue la propuesta que permitía vender o arrendar propiedades municipales no costeras con menos requisitos de licitación. Sus críticos argumentaban que esta medida podría generar falta de transparencia en la gestión de bienes públicos.
Elección para alcalde de Miami se va a segunda vuelta
En las elecciones para la alcaldía de Miami, Eileen Higgins y Emilio González avanzaron a una segunda vuelta, programada para el 9 de diciembre, debido a que ninguno obtuvo más del 50% de los votos válidos. Higgins, comisionada del condado, alcanzó el 36%, mientras que González quedó en el segundo lugar con el 19.5%.
A pesar de contar con una boleta de 13 candidatos, el interés de los votantes por definir al próximo alcalde de la ciudad fue mínimo, solo el 21% de los ciudadanos con derechos a voto acudieron a las urnas.
Eileen Higgins, actual comisionada del condado, es una figura conocida en la política local. Con formación en ingeniería, tiene una sólida carrera en el sector privado y público.
Su enfoque de campaña incluye la transparencia gubernamental, la revitalización de vecindarios y el empoderamiento de pequeñas empresas, con especial atención a la crisis de vivienda. De ser elegida, sería la primera mujer en ocupar la alcaldía de Miami.
Además, cuenta con el apoyo de la alcaldesa del condado de Miami-Dade, Daniella Levine-Cava, lo que la coloca como representante del sector más progresista del liderazgo local. En su carrera, ha promovido proyectos comunitarios que buscan mejorar la calidad de vida de los residentes, particularmente en barrios emblemáticos como Brickell y La Pequeña Habana.
Por su parte, Emilio González, nacido en Cuba y con una extensa carrera en el servicio público y militar, es el candidato respaldado por figuras del Partido Republicano. Con un doctorado en relaciones internacionales, se ha enfocado en renovación institucional, eficiencia en el gasto público y orden administrativo. Su experiencia incluye haber dirigido el USCIS y haber sido administrador de la ciudad de Miami.
González tiene el respaldo del gobernador Ron DeSantis y el senador Rick Scott, figuras clave del conservadurismo en Florida. A pesar de la naturaleza no partidista de las elecciones, la campaña se desarrolla en un contexto de polarización política, con la ciudad de Miami siendo un territorio clave en las disputas electorales del estado.

