
Las protestas por los apagones y la falta de servicios básicos volvieron a extenderse la noche de este miércoles por varios municipios de La Habana, con el principal foco en Santiago de las Vegas, en el municipio de Boyeros.
Chocando cacerolas y gritando consignas, decenas de vecinos salieron a las calles para exigir el restablecimiento de la electricidad y el agua. La manifestación ocurrió en medio de un amplio despliegue policial y de nuevas denuncias de represión contra los participantes.
Los residentes denunciaron que llevaban largas horas sin electricidad y que, en algunos casos, acumulaban varios días sin acceso al agua potable.
Videos y testimonios difundidos por el activista Saúl Manuel, y recopilados por la plataforma Ciudadanía y Libertad, muestran concentraciones en distintos puntos de Boyeros, entre ellos las inmediaciones del CUPET de Mazorra y la zona del semáforo cercano a la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional José Martí.
Según los testimonios, el descontento comenzó con un cacerolazo impulsado por varios niños del barrio. Una vecina explicó que desde las primeras horas de la mañana no tenían servicio eléctrico, lo que les impedía cocinar, bañarse o conservar los alimentos. También señaló que la falta de agua se había prolongado durante casi dos meses.
Otro residente afirmó que numerosos vecinos caminaron por la avenida Boyeros hasta las cercanías del CUPET de Mazorra y luego se dirigieron hacia la sede del Gobierno local.
Durante la intervención de las fuerzas del régimen, aseguró que hubo agresiones físicas incluso contra menores de edad. De acuerdo con su relato, la electricidad solo regresó después de iniciada la protesta.
Ciudadanía y Libertad informó que los manifestantes llegaron a bloquear la avenida Boyeros, cerca del aeropuerto internacional, mientras gritaban consignas a favor de la libertad.
Testigos también reportaron la presencia de numerosas patrullas, agentes de la Seguridad del Estado y presuntos disparos, sin embargo, en un principio la indignación era tal que ni siquiera el despliegue policial ahuyentó a los manifestantes.
La organización añadió que, al mismo tiempo, se registraron interrupciones del servicio de internet, una medida que el régimen cubano ha aplicado en anteriores protestas para dificultar la difusión de imágenes y la comunicación entre los ciudadanos.
La manifestación continuó incluso después del restablecimiento del servicio eléctrico y alcanzó las inmediaciones de una estación de la Policía Nacional Revolucionaria.
Los participantes permanecieron en las calles hasta entrada la madrugada, reflejando un nivel de inconformidad que ya no desaparece con el regreso temporal de la corriente.
Fuertes protestas y amplio despliegue policial en Boyeros y Santiago de las Vegas
Vecinos de Boyeros y Santiago de las Vegas, en La Habana, protagonizaron nuevas protestas durante la noche, según reportes enviados al periodista Mag Jorge Castro.
En Boyeros, una de las… pic.twitter.com/SmmQNijLD4
— Ciudadanía y Libertad (@CiudadaniayL) July 23, 2026
Estas movilizaciones se suman a otras registradas en los últimos días en distintos puntos de La Habana. Recientemente, vecinos de Marianao protestaron después de permanecer más de 40 horas consecutivas sin electricidad, mientras que en San Miguel del Padrón residentes incendiaron un basurero en el reparto La Cumbre como muestra del descontento por la acumulación de desechos y el deterioro de los servicios públicos.
En varias provincias, los apagones han superado las 20 horas diarias debido al colapso del Sistema Eléctrico Nacional, afectado por averías en las termoeléctricas, falta de combustible y una infraestructura sin mantenimiento.
La crisis energética se ha convertido en uno de los principales detonantes del creciente malestar social en la Isla. Los cortes eléctricos prolongados afectan el suministro de agua, la conservación de alimentos y el funcionamiento de hospitales, escuelas y centros de trabajo.
Aunque el régimen continúa respondiendo con patrullas, agentes de la Seguridad del Estado y detenciones para contener las protestas, cada vez son más los cubanos que deciden desafiar el miedo y salir a las calles.
Sin embargo, las manifestaciones siguen siendo limitadas frente a la magnitud de la crisis y de las décadas de represión que han marcado la respuesta oficial contra cualquier expresión de descontento.
En ese contexto, la organización Cubalex denunció un nuevo episodio de persecución contra manifestantes. La ONG informó que Lismani Acosta Gómez, detenido el 6 de julio durante un cacerolazo en Guanabacoa, fue trasladado a la prisión El Vivac después de permanecer más de dos semanas bajo arresto.
Según la organización, las autoridades habían comunicado inicialmente que sería liberado bajo fianza, pero posteriormente cambiaron la medida por prisión provisional.
Cubalex advirtió además que el joven vive con VIH y necesita atención médica especializada por una lesión, lo que incrementa los riesgos para su salud mientras permanece encarcelado. El caso se suma al de otros detenidos durante las recientes protestas, cuya situación jurídica continúa sin esclarecerse.