
El youtuber cubano Yasevids decidió visitar Egipto, país del norte de África que no pide visa para los nacionales de Cuba. Las autoridades de inmigración egipcias en el aeropuerto de El Cairo gestionan una visa a la llegada para los cubanos, un trámite sencillo cuya implicación principal es el pago de 25 dólares.
Similitudes entre Egipto y Cuba
Una de las principales sorpresas que Yasevids encontró en su visita a Egipto fue las similitudes entre ambos países. Al llegar a El Cairo, notó que la dinámica en el aeropuerto fue muy similar a la de Cuba.
La negociación de precios y la interacción con personas que ofrecen servicios como taxis y cambio de dinero le recordaron la realidad de Cuba, donde los cubanos y turistas enfrentan situaciones de acoso similares por parte de los taxistas.
Además, la infraestructura del aeropuerto de El Cairo, bastante sencilla y poco concurrida, contrastó con las expectativas de un destino turístico tan importante, pero a la vez se le hizo familiar. La falta de desarrollo en ciertas áreas le recordó las carencias que enfrenta Cuba.
Otra similitud que Yasevids experimentó en Egipto fue el caos del tráfico. Aunque el tráfico egipcio era más intenso y con menos control que en Cuba, el cubano hizo paralelismos con la circulación desordenada de La Habana.

Al caminar por las calles de El Cairo, el youtuber se dio cuenta de lo similar que eran la falta de normas claras para los peatones y el bullicio de la ciudad. Los ruidos constantes y la multitud de gente en las calles le evocaron la experiencia que vive en Cuba, donde el caos vehicular y la falta de organización son una constante. A pesar de la diferencia en el tamaño de las ciudades, la sensación de estar en un entorno conocido fue innegable.
Otro aspecto que sorprendió a Yasevids durante su visita a Egipto fue la comida local. El youtuber cubano destacó que, aunque el falafel y otros platos típicos egipcios eran completamente nuevos para él, las costumbres alimentarias en Egipto le parecieron muy similares a las de Cuba.
En Egipto, al igual que en Cuba, las comidas son copiosas, especialmente en el desayuno, lo que refuerza la idea de que ambas culturas comparten ciertos hábitos alimenticios.
Además, la actitud cálida y hospitalaria de los egipcios hacia los extranjeros también le recordó a la gente de Cuba, que es conocida por su amabilidad, aunque las barreras del idioma dificultaran la comunicación.

En cuanto al contraste cultural, Yasevids notó que el islam tiene una influencia profunda en la vida diaria de los egipcios, algo que marca una diferencia con la cultura cubana. A pesar de la diferencia en las creencias religiosas, Yasevids destacó la amabilidad y la disposición de los egipcios a interactuar con los extranjeros, lo cual es una característica común que comparte Cuba.
Aunque Egipto es un país mucho más grande y con una historia milenaria, Yasevids no dejó de preguntarse si las dificultades cotidianas que enfrentan los cubanos en su día a día son similares a las de los egipcios, quienes, a pesar de las enormes diferencias económicas y políticas, también luchan por sobrevivir en un entorno complicado.
Egipto, con más de 107 millones de habitantes, enfrenta una economía de ingresos medios, marcada por una alta desigualdad social y pobreza. La economía depende de remesas, el Canal de Suez, el turismo y la ayuda externa.
El PIB per cápita en paridad de poder adquisitivo ronda los 12.000-14.000 dólares, con alta inflación y deuda. La pobreza afecta al 29,7 % de la población, mientras que el desempleo juvenil y los empleos informales son una constante.
A nivel religioso, el 90% de la población es musulmana suní y el 10% cristiana, principalmente coptos ortodoxos. Tras la revolución de 2011, la caída de Mubarak y el breve gobierno de Morsi, Egipto se encuentra bajo un régimen autoritario liderado por Al-Sisi, con restricciones severas a las libertades civiles.

