
La locutora y actriz cubana Laritza Camacho criticó en Facebook las recientes declaraciones y medidas anunciadas por el Gobierno cubano, al poner en duda que los mismos dirigentes responsables de la crisis puedan conducir ahora una solución efectiva para el país.
La comunicadora reaccionó con una serie de preguntas directas que apuntan al problema de confianza que enfrenta la cúpula gobernante. Su mensaje, revisado por Periódico Cubano, se produjo después de nuevos anuncios oficiales presentados como intentos de corrección económica y administrativa.
“¿Quién garantiza que los que han hecho todo mal, de pronto lo hagan todo bien?”, escribió Camacho en su perfil. La frase resume el escepticismo de una parte de la sociedad cubana ante promesas que llegan luego de años de deterioro.
La actriz también cuestionó la capacidad de escucha del poder. “¿Quién garantiza que quienes no han escuchado nunca, de repente se vuelvan receptivos, además de eficientes?”, añadió en la misma publicación.
Una crítica a la falta de credibilidad oficial
El planteamiento de Camacho no se centró solo en las medidas anunciadas. Su crítica apuntó al origen de esas decisiones y a la permanencia de los mismos actores políticos que han dirigido el país durante el colapso económico y social.
“No se puede ser juez y parte, así que parte”, expresó la locutora, en una frase que fue interpretada como un llamado a separar a los responsables de la crisis de cualquier proceso de rectificación.
Luego remató su reflexión con una propuesta breve. “No se me ocurre otra idea, pero yo creo que está muy buena. Ojalá la tengan en cuenta”, escribió, en tono irónico y crítico.
La secuencia del mensaje expone una idea central: el Gobierno pide confianza en nuevas decisiones, pero no ha rendido cuentas por los errores acumulados ni por el impacto de sus políticas sobre la población.
Desconfianza tras años de crisis
La reacción de Camacho se inscribe en un clima de desgaste nacional. Cuba atraviesa una crisis marcada por apagones, inflación, escasez, deterioro de los servicios públicos y una migración que ha vaciado hogares en toda la isla.
Para muchos cubanos, dentro y fuera del país, las nuevas medidas llegan tarde y sin garantías. La ausencia de cambios políticos de fondo alimenta la percepción de que el régimen busca ganar tiempo y preservar el control.
La desconfianza expresada por la comunicadora refleja el hartazgo ante una estructura de poder que insiste en administrar la crisis que ella misma ha contribuido a profundizar.
Su publicación vuelve a colocar en el centro del debate una pregunta clave: si quienes han dirigido el fracaso institucional pueden ser también los encargados de corregirlo sin ceder poder ni asumir responsabilidad.

