
Yasmany Figueroa Chaviano, doctor en Optometría y Ciencias de la Visión residente en Santo Domingo, Villa Clara, denunció públicamente la difícil situación que enfrenta junto a su familia.
En un testimonio difundido en los primeros días de agosto por el periodista Javier Díaz, de N+ Univision 23 Miami, el profesional aseguró que perdió 45 libras en menos de un mes debido a la falta de alimentos. Además, afirmó que, pese a contar con tres títulos universitarios, lleva dos años sin ejercer su especialidad.
Su caso vuelve a colocar bajo escrutinio la crisis económica y sanitaria que atraviesa Cuba. En este contexto, el deterioro del poder adquisitivo afecta incluso a trabajadores altamente calificados.
El testimonio del especialista no surgió de forma repentina. A finales de junio ya había enviado un mensaje escrito en el que describía las condiciones en las que sobrevive.
“Hablo, o mejor dicho, escribo también en mi nombre: el de un profesional cubano que ya ha vendido hasta su ropa y sus zapatos para poder comer, al menos, una vez al día, porque desayunar es algo que hace mucho no podemos permitirnos”, expresó entonces.
El reciente video amplificó su denuncia. Frente a la cámara, Yasmany mostró el deterioro físico que ha sufrido y afirmó: “Y aquí estoy yo, la sombra de lo que fui, verdaderamente escuálido, como pueden verme, no me da vergüenza que me vean como estoy”.
Un profesional con tres títulos que sobrevive haciendo cualquier trabajo
Licenciado en Optometría y Óptica, máster en Optometría Pediátrica y doctor en Optometría y Ciencias de la Visión, Yasmany explicó que ha tenido que aceptar “cualquier tipo de trabajo decente, honrado, sin necesidad de dañar a nadie”. Así, intenta sostener a su familia.
La situación en su vivienda refleja el impacto de la crisis. Su abuelo, de 93 años, padece cáncer de próstata y carece de medicamentos para aliviar el dolor, además de no contar con recursos para reemplazar la sonda que utiliza.
Su madre enfrenta trastornos de pánico, epilepsia y una enfermedad dermatológica aún sin diagnóstico. Además, depende de una silla de ruedas prestada para desplazarse.
A ello se suma el estado de salud de una tía de 65 años con neurosis mixta. Por otro lado, ella permanece sin tratamiento. Una tableta del medicamento que necesita cuesta 120 pesos cubanos.
El médico también denunció que su familia fue privada de la libreta de abastecimiento, una decisión que, según explicó, agravó la falta de acceso a alimentos básicos. Además, precisó que no recibe remesas porque no tiene familiares en el extranjero que puedan enviar ayuda económica.
Hambre, bajos salarios y un municipio marcado por las denuncias
Durante el reportaje, Yasmany lanzó un llamado urgente. “Con carácter urgente hago una súplica de ayuda y de visibilización de este caso, porque sé que lo próximo podría ser una noticia, pero del fallecimiento de una familia”, advirtió.
Su historia coincide con indicadores que muestran el deterioro de las condiciones de vida en Cuba. El primer ministro Manuel Marrero reconoció recientemente ante la Asamblea Nacional que el país atraviesa una de las etapas más complejas de las reformas económicas.
Mientras tanto, los salarios de los médicos oscilan entre 7.045 y 8.880 pesos cubanos mensuales, una cifra equivalente a entre 10,5 y 16 dólares en el mercado informal. Sin embargo, esta cantidad está muy por debajo del costo estimado de la canasta básica.
El Food Monitor Program informó en junio que el 96,91 % de la población cubana no tiene acceso adecuado a los alimentos y que el 33,9 % de los hogares reportó que alguno de sus integrantes se acostó con hambre durante los 30 días anteriores.
A su vez, estadísticas de la Oficina Nacional de Estadística e Información reflejan que las muertes asociadas a la desnutrición aumentaron de 43 en 2022 a 75 en 2023.
Santo Domingo, municipio donde reside Yasmany, también ha sido escenario de constantes denuncias por apagones de hasta 22 horas diarias. Además, existe escasez de agua potable y falta de medicamentos esenciales. En junio, otra familia de esa localidad alertó sobre condiciones similares de abandono.
Quienes deseen apoyar al profesional pueden comunicarse con él mediante el número telefónico divulgado por el periodista Javier Díaz: +53 5 9548228. Al concluir su testimonio, Yasmany resumió su postura con una frase que ha generado amplia repercusión en redes sociales: “Lo que necesita la isla es libertad”.
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