
En el mundo de la política, una fotografía entre autoridades suele representar algo más que un simple encuentro protocolar. Una imagen puede reflejar la fortaleza de una alianza, el interés por abrir canales de cooperación o incluso la voluntad de mantener un diálogo en medio de una rivalidad.
Estar o no estar en una fotografía que termina circulando en redes sociales y medios de comunicación también comunica un mensaje. En la diplomacia internacional, las ausencias pueden tener tanto significado como las presencias.
La reciente Asamblea General de las Naciones Unidas ha dejado cientos de imágenes protagonizadas por presidentes, primeros ministros y cancilleres. Sin embargo, hubo dos fotografías en las que Miguel Díaz-Canel, presidente designado de Cuba, habría esperado aparecer junto a sus principales aliados, pero en su lugar apareció un actor con mayor peso político en el escenario internacional: Donald Trump.
El presidente estadounidense aprovechó la celebración de la principal tribuna diplomática mundial para mostrar su capacidad de interlocución con dos países que durante años han mantenido vínculos cercanos con La Habana: Venezuela y China.
Mientras Díaz-Canel ofrece entrevistas en las que insiste en la defensa de Cuba ante una eventual intervención de Estados Unidos, Trump apareció sonriente junto a Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
Sostuvimos una histórica reunión con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con quien conversamos sobre el fortalecimiento de la relación bilateral entre nuestros países y el avance de una agenda de cooperación en áreas estratégicas como energía, minería, seguridad pic.twitter.com/pyJ6FnQkBH
— Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) September 23, 2026
Rodríguez enfrenta un escenario político complejo en el que necesita mantener canales abiertos con Washington para garantizar su permanencia mientras avanza el proceso que definirá el futuro político venezolano. En ese contexto, preservar una alianza pública con La Habana podría representar más costos que beneficios para su administración.
Hasta ahora, el principal contacto conocido entre Rodríguez y Díaz-Canel después de la captura de Maduro fue una conversación telefónica ocurrida días después del operativo. En ese momento, desde La Habana todavía existía la expectativa de conservar intacta la relación entre ambos gobiernos frente a la presión estadounidense.
La fotografía junto a Trump también provocó reacciones dentro del aparato político cubano. Algunos funcionarios y voceros del régimen han comenzado a cuestionar públicamente la postura de Rodríguez, a quien acusan de abandonar la alianza histórica entre Caracas y La Habana.
Poco después, otro de los principales socios internacionales de Cuba apareció junto al mandatario estadounidense. El presidente chino Xi Jinping realizó una visita de Estado a EEUU en el marco de dicha asamblea.
El encuentro entre Xi y Trump mostró la dimensión de la relación entre las dos mayores economías del mundo. Mientras los representantes de otros países exponían sus posiciones ante Naciones Unidas, ambas potencias negociaban directamente asuntos relacionados con sus diferencias y posibles áreas de cooperación. La reunión incluyó conversaciones privadas y una cena de gala.
Una imagen similar entre Xi Jinping y Díaz-Canel no se ha producido durante este año. Aunque China mantiene vínculos económicos y políticos con Cuba y ha expresado respaldo a la Isla ante la presión de Washington, la ausencia de una fotografía entre sus máximos dirigentes también transmite un mensaje sobre el nivel visible de una alianza en el actual contexto.
Al final, el viejo refrán mantiene vigencia: una imagen vale más que mil palabras. Díaz-Canel ha pronunciado numerosos discursos sobre la resistencia y la unidad con sus aliados, pero las fotografías recientes muestran una realidad distinta: no aparece junto a los líderes de mayor relevancia política con los que La Habana dice mantener relaciones estratégicas.
Incluso mientras enfrenta restricciones para viajar a EEUU, tampoco ha protagonizado durante este año encuentros públicos en La Habana con figuras internacionales de alto peso. En política, las ausencias también hablan. Y algunas fotografías que no existen pueden convertirse en el mensaje más evidente.
