
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, canceló la transmisión en directo de la ejecución de Nidal Hasan, condenado por el tiroteo de Fort Hood, tras el rechazo que provocó la iniciativa.
El presidente estadounidense mantuvo el fusilamiento previsto para el 3 de diciembre, un método que el ejército no emplea desde la Segunda Guerra Mundial, según su post en Truth Social.
“Creo que transmitir la ejecución en directo para que todos la vieran podría haber sido un fuerte elemento disuasorio para que el mundo presenciara cómo Estados Unidos trata a terroristas y escoria como Hasan, pero muchas personas muy buenas y bienintencionadas preferirían no verlo morir, ni por transmisión en directo ni por ningún otro medio visual”, escribió.
Hasan, antiguo oficial y psiquiatra del ejército, perpetró el ataque el 5 de noviembre de 2009 dentro de la instalación militar de Fort Hood. Mató a 13 personas e hirió a decenas. Un tribunal militar lo declaró culpable y lo condenó a muerte en 2013, cuatro años después del tiroteo.
Durante el juicio, los fiscales sostuvieron que rechazaba su próximo despliegue a Afganistán y actuó movido por lo que consideraba un deber hacia la yihad. La acusación afirmó que pretendía matar al mayor número posible de soldados estadounidenses.
El acusado asumió su propia defensa ante un tribunal que lo declaró culpable de 13 cargos de asesinato con premeditación y otros 32 de intento de asesinato con premeditación.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, había anunciado la semana anterior sus planes de emitir el procedimiento en directo. La propuesta recibió críticas de republicanos, demócratas y de la Iglesia Católica. El funcionario recomendó el pelotón de fusilamiento y obtuvo el consentimiento presidencial.
El antecedente del fusilamiento militar se remonta a 1945
El antecedente más reciente de fusilamiento militar fue el de Edward Donald “Eddie” Slovik, ejecutado por deserción el 31 de enero de 1945. Durante la Segunda Guerra Mundial, más de 21.000 militares estadounidenses fueron condenados por deserción y 49 recibieron sentencias de muerte, pero únicamente la de él se cumplió.
Su caso comenzó en Francia, donde quedó separado de su compañía durante un ataque de artillería. Tras reincorporarse, pidió un traslado porque estaba “demasiado asustado” para combatir.
El capitán Ralph Grotte rechazó la solicitud y le advirtió que huir constituiría deserción. Slovik abandonó su unidad el 9 de octubre de 1944 y entregó después una confesión escrita. Reconoció la fuga y afirmó que volvería a escapar si lo enviaban al frente. Su caso terminó ante un consejo de guerra.
Una ejecución por fusilamiento consiste en colocar al condenado bajo custodia en un recinto preparado, donde un grupo designado efectúa los disparos para cumplir la sentencia. El procedimiento se desarrolla bajo supervisión oficial, con testigos autorizados y una comprobación posterior del fallecimiento.
Los preparativos pueden incluir la sujeción del preso y la posibilidad de pronunciar unas últimas palabras. Protocolos estatales estadounidenses contemplan estas medidas, pero no deben confundirse con las disposiciones específicas que adopte el ejército para Hasan.
