
Las autoridades de Tabacuba, encabezadas por el exministro de Economía, Marino Murrillo, inauguraron la primera tienda en moneda libremente convertible (MLC) con productos exclusivos de la actividad tabacalera. Allí podrán comprar con sus ingresos en MLC todos los campesinos de Pinar del Río que se dedican al cultivo de la hoja de tabaco.
El local, ubicado dentro de la UEB Logística Pinar del Río, tiene por nombre “Tienda del Tabacalero” y es una nueva forma del régimen comunista de quitarle los ingresos en MLC que les da a los tabacaleros.
Sin embargo, su apertura llega con seis años de atraso. En 2019 se instauró el pago de la MLC en un porcentaje residual por la venta del tabaco en el mercado internacional. La promesa oficial es simple: “abastecer y vender a los productores en MLC”, de modo que el estímulo pagado por el Estado no se evapore. Pero el contexto es adverso: el sector acumula impagos, escasez de insumos y costos crecientes en una economía ya dolarizada de facto.
La Tienda del Tabacalero ofrece una gama de ferretería y suministros: machetes, básculas, tornillería, cemento y equipos como generadores eléctricos. Marino Murillo, presidente de Tabacuba, habló de “más de 100 insumos”, aunque las imágenes mostraron sobre todo artículos genéricos de ferretería.

Los productos que despertaron mayor interés fueron las turbinas de agua y, sobre todo, las plantas generadoras, casi imprescindibles ante los apagones. Se anunció además la venta de kits de paneles solares y electrodomésticos, pero sin detalles sobre inventarios o reposición.
La tienda está surtida casi exclusivamente con la marca china Total Tools, incluidos los generadores. No se precisó si son donaciones o compras estatales. Sobre precios, Tabacuba aseguró rebajas “entre 25% y 30%” frente al mercado nacional gracias a la negociación directa con proveedores y la eliminación de intermediarios. Tampoco se informó la política de garantías más allá de un difuso “servicio posventa”.
Murillo afirmó que el plan es replicar el formato en San Luis y San Juan y Martínez, dos de las zonas de mayor y mejor producción de tabaco en Cuba.
Esta no es la primera iniciativa para “darle uso” a la MLC que tienen los productores tabacaleros en sus cuentas. A finales de agosto, Tabacuba gestionó la compra de vehículos para unos 300 productores; seis recibieron Mercedes-Benz y otros eligieron rastras Foton y semirremolques, pagando en MLC al cambio de 1:1 con el dólar que el Estado desembolsó en el exterior.
En el mercado informal de divisas la cotización entre el dólar y el MLC con respecto al peso cubanos (CUP) tiene una brecha gigantesca.
El esquema aparenta beneficios iniciales para el veguero, pero mantiene el candado: el productor genera divisas para el Estado, mientras se le obliga a operar con una moneda virtual de poder adquisitivo incierto. La tienda intenta cerrar ese círculo, aunque sin resolver la raíz del problema: acceso directo a divisas fuertes y reglas de juego transparentes.
Combustible y logística: promesas vs realidad
En paralelo, Tabacuba anunció cinco nuevos carros cisternas para distribuir diésel directamente en fincas pinareñas; con los seis ya operativos, serían once. Según la empresa, antes solo llegaba el 40% del combustible planificado. También entraron 12 rastras con remolques para extraer recursos desde el puerto del Mariel, y se donaron dos paneles eléctricos para servicios necrológicos de la provincia.
Murillo aseguró que “el combustible de la campaña ya está en el país” y que el éxito dependerá de distribuir y gastar con eficiencia, reduciendo intermediarios. Es un reconocimiento a pérdidas estructurales en la cadena y a la necesidad de control directo. Pero nada de eso despeja la duda clave: ¿habrá diésel suficiente y estable para que los equipos funcionen?
El sector tabacalero aportó más de 800 millones de dólares en 2024; gracias a las ventas realizadas en el mercado internacional por la empresa mixta Habanos S.A

