
Ante la grave crisis de combustible que afecta a todas las provincias de Cuba, un cubano identificado como Isaac logró movilizar pasajeros desde Santa Clara hasta La Habana en un pequeño vehículo adaptado con paneles solares y una batería de gran capacidad, sin utilizar una gota de gasolina.
La historia fue conocida por Periódico Cubano a través de una publicación del perfil de Facebook de Battery Lab, donde se mostró el peculiar carrito que en los últimos días se viralizó en redes sociales.
La unidad avanzó entre 280 y 300 km hasta la capital cubana. El viaje por carretera suele durar entre 3 horas y media y 4 horas, dependiendo del estado de la vía, el tráfico y las paradas.
La unidad llamó la atención de numerosos usuarios por su sistema alternativo de movilidad, en medio de un escenario marcado por largas filas en los servicentros, escasez de transporte público y altos precios para trasladarse entre provincias.
De acuerdo con la información difundida, Isaac empleó una instalación compuesta por paneles solares colocados sobre la estructura del vehículo y una batería de grandes dimensiones.
Con ese sistema consiguió realizar el recorrido entre la ciudad villaclareña y la capital cubana, una distancia considerable para un medio de transporte improvisado y dependiente de energía renovable.
El funcionamiento general de este tipo de adaptación se basa en la captación de luz solar mediante los paneles fotovoltaicos. Estos dispositivos transforman la radiación del sol en energía eléctrica, que luego pasa a un controlador de carga. Ese componente regula el flujo de corriente para proteger la batería y evitar sobrecargas o descargas excesivas.
La energía almacenada en la batería alimenta posteriormente un motor eléctrico, encargado de mover la unidad. En la práctica, el vehículo puede avanzar mientras tenga suficiente carga acumulada.
Si recibe sol durante el trayecto o durante las paradas, los paneles pueden seguir aportando energía, aunque la autonomía depende del tamaño de la batería, la potencia del motor, el peso transportado, el estado de la vía y las condiciones climáticas.
Mientras las autoridades no logran garantizar un suministro estable, la población recurre a inventos, adaptaciones y mecanismos de supervivencia para resolver necesidades básicas de movilidad.
Polski de 1980 funciona con carbón vegetal en Cuba
Otro de los casos más llamativos es el del mecánico Juan Carlos Pino, residente en Aguacate, Mayabeque, quien adaptó un FIAT Polski de 1980 para funcionar con carbón vegetal.
La historia, documentada por medios internacionales, refleja el impacto cotidiano de la escasez energética en la Isla. Pino modificó su vehículo para utilizar un combustible más económico y disponible en su zona, ante las crecientes dificultades para acceder a gasolina y diésel, productos sometidos a una distribución limitada y racionada.

El mecánico explicó a Reuters que aprendió esta técnica de un tío, también mecánico, quien le enseñó los fundamentos de los generadores de gas empleados durante la Segunda Guerra Mundial. Aunque conocía el sistema desde hace años, nunca lo había usado porque no existía la necesidad.
La adaptación fue construida con materiales reciclados. El carbón se quema dentro de un tanque de propano modificado y el sistema incluye un filtro artesanal hecho con una jarra de acero inoxidable y ropa vieja. El vehículo ha recorrido unos 85 kilómetros y alcanzado 70 km/h.

